
El 25 de junio, en el Instituto Militar de Estudios Superiores
dependiente del Ejercito Nacional, 210 militares venezolanos cuyo
ingreso no había autorizado el Parlamento – por definición, ingresados
ilegalmente al país—y oficiales de nuestras Fuerzas Armadas que creían participar
en un acto académico de intercambio formativo, escucharon, por parte de
un General de División venezolano y un oficial de esa República, sendas
arengas proselitistas del régimen político imperante en su país y una
apología de su líder, Sr. Chávez. (Búsqueda, 28 de junio, pág. 9).
Irrespetuosa emboscada foránea tanto más reprobable cuanto que se
perpetró en presencia del Subsecretario del MDN, del Jefe del Estado
Mayor de Defensa, del Director del IMES ,del Embajador de Venezuela y
del Secretario General de la ALADI. Quizá contaban, quienes esta ladina
maniobra propagandística urdieron, con la omisión medrosa del
Ministerio de Relaciones Exteriores de exigir explicaciones al
Embajador de Venezuela por la teatral perorata ideológica de sus
connacionales en dicha conferencia, en que proclamaron sus consignas de
“Socialismo y Patria” (dos conceptos antitéticos que ellos profesan, o
se les ordena profesar, o dicen profesar para no ser dados de baja).
Acto, pues, convocado con falsos pretextos, desleal e
irrespetuoso. Como dictaminó el diputado Javier García (Búsqueda, 5 de junio
de 2012 ) fue una clara injerencia en los asuntos internos del Uruguay.
Hecho
innegablemente concatenado con una serie de situaciones: (i) la
agresión de la Neo-Triple Alianza contra Paraguay, (ii) el ingreso por
la ventana de la Venezuela de Chávez al Mercosur, (iii) la confesión,
pocas semanas atrás, de la tupamara Topolanski, de que el régimen que
integra se propone abolir la misión de las Fuerzas Armadas de nuestro
país trasmutándolas en agentes del “Proyecto del FA”, y, un poco antes
aún, (iv) el abominable gesto de Mujica de fotografiarse luciendo una
prenda del uniforme de un ejército ajeno (el venezolano).
Demasiados insucesos no son casualidad. Ofenden al pueblo uruguayo,
que cuando lo dejan gobernar, supera con creces a quienes teóricamente
lo representan. Pueblo que ya rechazó un régimen marxista-capitalista
como el de Cuba (cuyos orígenes plutocráticos denunció el Embajador
norteamericano Earl Smith en su célebre y jamás desmentida obra “The
Fourth Floor”, Random House editores, 1962). Pueblo, el nuestro, que
ahora tampoco quiere ni permitirá un sistema como el de Chávez, por
extraño y por globalizador.
Quede claro que no es Venezuela, país hermano, sino Chávez, el reo
de este agravio a la Nación y a las FFAA orientales. Precisamente
Chávez discrimina y persigue a los militares que en su propio país ponen
la Patria y las tradiciones seculares del Ejército por encima de
miserias ideológicas locales o foráneas. A los militares con espíritu
militar, el régimen de Caracas los condena penalmente por
“insubordinación”, como es el caso del General Angel Vivas Perdomo,
quien se negó a adoptar y proferir servilmente el mismo grito de
“Patria, Socialismo o Muerte” que resonó, ofensivamente, en el escenario
en que la agresión premeditada carecía del más mínimo atenuante: un
centro de formación castrense de la República Oriental del Uruguay.
Nada mejor que transcribir el siguiente pasaje del discurso de
General Vivas ante el tribunal que lo condenó, porque refleja tanto los
valores eternos que defiende todo ejército nacional como la maniobra de
los regímenes que promueven, dosificadamente, la extranjerización de las
instituciones armadas. Decía el alto oficial venezolano:
“ACUSO a aquellos quienes, desde el poder y por la vía de hecho
IMPUSIERON; y a aquellos quienes portando sobre sus hombros las más
altas jerarquías de la institución armada y ocupando las más altas
posiciones de comando PERMITIERON, que ese lema extranjero, cubano,
“Patria, Socialismo o Muerte, Venceremos” penetrara en la Fuerza Armada
nacional, viéndose obligados nuestros oficiales y soldados a usarlo,
humillándose de esta forma los estandartes de guerra de nuestras
unidades, deshonrando sus símbolos y lemas, de los cuales, muchos de
ellos datan desde nuestra guerra de independencia, tienen sangre de
nuestros libertadores y están cargados de gloria y honor militar
venezolano y que son muchos de ellos más antiguos que la República de
Cuba misma, donde este lema, sinónimo de opresión y muerte en su propia
tierra fue creado, el 5 de marzo de 1960 por el dictador Fidel Castro.”
Coronel (r) Luis María Agosto Bessonart
Secretario General -Orientador Ideológico
Bloque Cívico UNIDAD NACIONALISTA
Partido Nacional