lunes, 25 de junio de 2012

Desintegración programada de la educación

Desde la cima de un poder antinacional

En un  país envejecido por una política que no inculca a la familista  de larga data, 3 de cada 10 jovenes no trabajan, no estudian ni tienen interés ni  alicientes para hacerlo y convertirse en seres útiles para sí mismos y para la comunidad . El 44 %  de ellos carecen de las destrezas mínimas para insertarse en la fuerza de trabajo obtener empleo.
Aunque, como expresamos, la desintegración programada de la familia no es cosa reciente, con los gobiernos de izquierda ha llegado al paroxismo, y no hay un día en que las mentes descolocadas de quienes mandan no pergeñen nuevos artificios para descomponer la sociedad hiriéndola en sus pilares fundamentales: familia, trabajo, honestidad, libertad responsable, solidaridad con el prójimo, ahorro, salud de cuerpo y espíritu…  Julio Meinvielle describió este descalabro como “sedición institucionalizada”. El ejemplo de arriba es que es mejor depender que emprender; ser empleado público que empresario, y que nada hay de malo en no estudiar ni trabajar.
Y para colmo se estigmatiza a los jóvenes. ¿Cómo pueden razonar personas cuyos padres y quizás cuyos abuelos han vivido de la ayuda social dada por los gobiernos, en un entorno de  violencia sexual, degradación física y psiquica, situaciones de esclavitud y dependencia?  ¿Por qué no hay una sola medida real de estímulo y apoyo a las instituciones de enseñanza altruistas que en las zonas más pobres e injustamente estigmatizadas de la Capital obtienen los más altos coeficientes de rendimiento escolar, al punto que no dan abasto para recibir a los alumnos cuyos padres quieren para ellos, en un entorno de respeto, disciplina y afecto, respetados como personas, que puedan superarse?  ¿A nadie, en las altas esferas, se le ocurre que en la actitud de esos progenitores está la prueba tangible de que sus hijos no son “víctimas de la sociedad”, como perversamente se insiste, sino “víctimas de los gobernantes”?
¿Cuáles seran las consecuencias de la expansión de un sector poblacional anulado por el analfabetismo, la drogadiccion, la violencia estructural, la dependencia de planes sociales  sin ninguna contrapartida. De un entorno en que un niño logra sortear Primaria por el antisocial “Pase Social” pasando al Liceo sin saber leer ni escribir.
En estos 7 años de gobierno de la izquierda ningún esfuerzo ha habido por promover el desarrollo integral de las personas.
No han reconocido el hecho elemental de que el trabajo es la mejor política social. La que dignifica a las personas, en lugar de someterlas dócilmente al poder.
En aras de la solidaridad y equidad social, con Olesker como abanderado, con fines asistencialistas y clientelistas, subsidian con dineros arrancados a los contribuyentes a 850.000 personas y se niegan a sacar los jóvenes, así desmotivados de la marginalidad, la delincuencia y las adicciones.
Sólo les ha importado perpetuarse en el poder comprando el voto a través de distintos subsidios con transferencias monetaria, que según  un jerarca del MIDES  “han venido para quedarse”
Simulan no entender que los jóvenes de hoy serán los adultos de mañana.
En este contexto los jovénes que se crían en lo que yo llamaría “miseria garantizada” tienen limitado su acceso al desarrollo psicosocial, intelectual y motriz, porque no sólo no se les educa sino que se los amaestra, y porque a quienes inculpablemente se enferman en esa atmósfera insana, el buque insignia del Dr. Vázquez, “La  Reforma de la Salud”,  ni siquiera les brinda cuidados paliativos. Fracaso en educación más fracaso en salud.
Y aquí la autocrítica:  ¿De veras han fracasado las políticas del régimen?  ¿O es que sus fines reales no son los proclamados?  ¿Será quizá que su meta real es la descomposición social que inhiba la capacidad de justa, licita y legítima reacción, y hasta la  integridad racional, de un pueblo al que se quiere sometido?

Cnel.(r) Luis María Agosto Bessonart
Secretario General – Orientador Ideológico
Bloque Cívico UNIDAD NACIONALISTA

miércoles, 13 de junio de 2012

La muerte roja

"Durante mucho tiempo, la “Muerte Roja” había devastado la comarca. Jamás peste alguna fue tan fatal, tan horrible.  Su encarnación era la sangre: el rojo y el horror de la sangre..."  Edgar Allan Poe
 
 
En los últimos 50 años, hubo en nuestra sociedad un exigente requerimiento, de cambios humanizantes en la asistencia de la salud. Se hablaba de un supuesto cooperativismo médico, del ánimo de lucro, tanto en la salud pública como en la privada, así como de las malas gestiones, principalmente en  la esfera pública. Supuestamente todo iba a cambiar con la “Reforma de la salud” del Dr. Tabaré Vázquez, pero lamentablemente las carencias, sobre todo en el interior, son espeluznantes, crecientes, inhumanas, sublevantes para toda persona en que no se hayan agotado las reservas morales y el espíritu de solidaridad con el prójimo sufriente: faltan salas de CTI, anestesistas, pediatras, tecnología básica y como broche de oro la ASSE mandó una circular prohibiendo a los directores remitir información.
La aparición de los enfermeros asesinos seriales (¿eran sólo enfermeros?) que ha ocupado grandes espacios en la presa extranjera por un motivo más que tenebroso, dio a luz no solo la falla de personas, sino la falta de control de las organizaciones en la cadena que gestiona la salud. En un país en que la confianza era la principal herramienta de que disponía hasta el más humilde de los usuarios, ante lo ocurrido  se fue a pique.
Pese que a nivel internacional se fueron creando Objetivos para la Seguridad del paciente, hubo que reconocer que en los hospitales y sanatorios ocurrían errores, accidentes y omisiones, si es que no, lisa y llanamente, delitos impunes. El tema ha sido tibiamente tratado en la tan locuaz como teórica y tan teórica como ilusoria Agenda de la Reforma de la Salud, buque insignia del gobierno de Vázquez.  Ante lo ocurrido, un MSP que estuviera en manos responsables y sensibles a las necesidades populres, tendría que tomar medidas urgentes en cuanto a Calidad, Acreditación y Seguridad del paciente, con participación de los prestadores de salud, usuarios y gremios. Nada de esto ocurre, porque no es la idea que algo mejore.
Debió haberse terminado con los criterios discrecionales, discriminatorios y abusivos que han caracterizado a los gobiernos de izquierda protegiendo “al compañero” y afirmando, contra toda realidad, que no había ninguna falla en  los controles. Es fácil imaginar entonces,  con semejante criterio, que si hubiera habido fallas en los controles, los centros de asistencia se habrían convertido en gigantescas morgues, en que sólo un mínimo de sobrevivientes podrían contar el cuento.
Mujica: no es honesto ocultar y permitir la ineficiencia, la incompetencia, la falta de transparencia y la hipocresía de alguien que ocupa tan alto cargo como el de Ministro de Salud Pública. Esos vicios, en un jerarca de ese rango, cotnaminan a todo el Poder Ejecutivo, al régimen entero, a usted mismo.
Si en verdad Mujica y su gente, tal como lo manifestó en la Base Aérea No. 2, Durazno, dirigiéndose a las Fuerzas armadas ,pretendían crear un espacio de “convivencia democrática” un hábito de adecuada elaboración colectiva, a través del cual lográsemos la paz, la armonía, el desarrollo de un sentido nacional, integrador y solidario, habría debido intervenir con cirugía mayor en la defensa de un derecho esencial, la salud, y economizar frases tan huecas como el núcleo de nuestro planeta Tierra.
Lo ocurrido exigía responsabilidad, coherencia y honestidad ante una ciudadanía desconcertada, justificadamente descreída. Claro está que “nadie da lo que no tiene”, como enseña el antiguo proverbio.
Mujica no concretó una conducción política adecuada a las exigencias de los contextos actuales no solo en el campo de la salud, sino tampoco en los de la seguridad, la educación, la vivienda, el salario, la ocupación, que viven la existencia virtual de mendaces estadísticas. Reiteramos:: porque no era esa su meta.
Como ha sido política invariable de la izquierda local e internacional hacer efectivo el control social que toca los elementos vitales de la sociedad: la alimentación, la salud, como forma de imposición de la llamada dictadura del proletariado (de los propios zurdos). Así lo han hecho con los medicamentos y los equipos médicos.

Tal el sistema de salud “universal y solidario” que sigue defendiendo Olesker. El “universo” de este individuo es la nueva clase de privilegiados apparatchiks del Partido, y la solidaridad que proclama engolando la voz es la connivencia de los asociados para someter al pueblo a través del control de sus necesidades vitales: no para aliviar sus penurias, sino para exacerbarlas y convencer por las malas a la población que más le vale “amansarse para vivir”. O mejor dicho para morir, como en los CTI que “por falta de protocolos”, según nos cuentan, reinaba aquella “Muerte Roja” que nos contaba el genial Allan Poe.
 
Coronel (r) Luis María Agosto Bessonart
Secretario General y Orientador Ideológico
UNIDAD NACIONALISTA - PARTIDO NACIONAL

lunes, 11 de junio de 2012

Un régimen falaz y descreído

La Seguridad Publica es un condición necesaria de existencia de la vida social y un fin esencial del Estado.  Renunciar a ella significa tanto como renunciar a la posibilidad misma de una vida social en Paz y tranquilidad en el orden público y de vivir en libertad. El Estado que desconoce esa obligación seguirá siendo tal sólo de nombre. Más aún: institucionalizará la injusticia y el infortunio entre los ciudadanos, puesto que ese pseudo-Estado desertor garantizará con su conducta omisiva los “derechos” de los criminales a ejercer su pérfida vocación.  Difícil concebir una mayor subversión y descalabro social. Los romanos, supremos maestros del Derecho, describían esta insana situación preguntándose: Qui custodiat custodes? -- ¿Quién vigilará a los vigilantes (si son estos –los que gobiernan- quienes atentan contra la integridad social)?

Es evidente el clamor popular en favor de una mayor eficacia de los Poderes Públicos en el combate contra la delincuencia. Por lo que después de cumplido el primer paso indispensable, que será desplazar a quienes abusan del poder para hacer exactamente lo contrario de lo que les encargaron sus electores, habrá que enunciar una nueva doctrina de Seguridad Publica de mentalidad humanista, que por cierto contará con el consenso de una Sociedad que anhela libertad y seguridad que dé al hombre común la certeza de poder SER. A más de 7 años de gobiernos de izquierda con tantas víctimas inocentes --los Desaparecidos de la Democracia—la gente no puede seguir viviendo con el temor que infunden los perversores de la política, de que seguridad es sinónimo de represión. Los Diaz, los Tourné,  dejaron indefensos a los inocentes trabajadores  integrantes principalmente de la maltrecha clase media y de los pobres, pues la Seguridad también fue privatizada por este Régimen. Hoy es necesario recordar manifestaciones que hace tiempo realizó en un Seminario en la IMM  la Dra Adela Reta ,durante el segundo Gobierno del Dr. Sanguinetti, periodo 1995-2000: “LA ACTUAL SENSACION DE MIEDO QUE VIVE NUESTRA SOCIEDAD ESTÁ COMPROMETIENDO SERIAMENTE LA LIBERTAD DEL HOMBRE ,PORQUE ESOS COMPLEJOS (SE REFERIA A LOS ENREJADOS QUE YA EN ESA EPOCA LA GENTE ESTABA PONIENDO EN SUS CASAS ,COMERCIOS, ETC,) SON CÁRCELES DE ORO,QUE LE IMPIDEN AL HOMBRE UNA DE SUS MANIFESTACIONES MAS IMPORTANTES DE LA LIBERTAD ,LA DE PODER MOVERSE LIBREMENTE EN CONTACTO CON TODA LA SOCIEDADQUE INTEGRA ,EN UN CLIMA EXENTO DE MIEDO.”

Bellas (y huecas) palabras que una vez más exhiben una curiosa característica de nuestros tiempos decadentes: que las señales de inquietud y alarma ante la descomposición social las pronuncian, engolando la voz, precisamente aquellos que por la autoridad pública de que gozan son los responsables no sólo de corregir los males que tan inteligentemente diagnostican, sino de abstenerse con su indolencia, ineptidud, omisión y a menudo amistoso contubernio con los malvivientes, de crear el caldo de cultivo en que medran los antisociales.  Son “el Régimen Falaz y Descreído” del que hablaba Hipólito Yrigoyen.

LAMENTABLEMENTE A PESAR DE HABER CORRIDO MUCHA AGUA BAJO LOS PUENTES ,ya que la Seguridad constituye uno de los fines esenciales del Estado, Art. 7 de la  Constitución, aun después de más de 20 años de la reaparición de la democracia nadie promueve una Cultura de la Seguridad  Ciudadana que podamos percibir –como realidad y no fantasía-- como un proceso social que dinamice ,fortifique y acreciente el Desarrollo Humano. La Seguridad reposa en el desarrollo Social y Económico  puesto a su vez al servicio del mejoramiento moral y espiritual del hombre. Debe estar inspirada en la Democracia, en la Justicia Social y en la defensa de la Soberanía. El Pueblo uruguayo habría visto con optimismo y esperanza que cuando se promulgó la Ley de Seguridad Ciudadana en 1995 el Sistema Político hubiera promulgado además una Ley sobre la Usura, una Ley sobre Financiamiento de los Partidos Políticos que disipe tinieblas sobre la procedencia de sus caudales, un nuevo Código Procesal Penal, y haberle dado instrumentos legales  al Tribunal de Cuentas para que pudiera pasar a la Justicia a aquellos que abusando de sus funciones dilapidan dineros públicos como conceder a la Junta Anticorrupción otras potestades además de la de informar sobre ilícitos en los organismos públicos.

Y es que la raíz más honda del problema está en la falta de libertad. Mucho mayores serian las posibilidades de nuestra sociedad de vivir en seguridad si el régimen, en lugar de asfixiar, inhibir y perseguir a las sociedades menores –pero no menos importantes—que integran el tejido social –la familia, la comunidad local con su riqueza de tradiciones y buenas costumbres, las agremiaciones de trabajadores y empresarios que sean independientes de las camarillas políticas--, concediera a esas comunidades naturales de convivencia, que son los Cuerpos Intermedios entre individuo y Estado, la máxima autonomía compatible con el bien común, las ayudara, coordinara, supliera sus limitaciones.  Se vería entonces el “milagro” que nunca captará la casta demagógica:  que es posible la mayor seguridad con máxima libertad.  El “pequeño  detalle” que su fundamentalismo ideológico los priva de ver es que esa fórmula de sentido común se basa en la BUENA FE, en realmente querer el bien público en lugar de servirse de él para satisfacer  bastardos intereses sectoriales.

Cnel.(r) Luis María Agosto Bessonart
UNIDAD NACIONALISTA

sábado, 9 de junio de 2012

Inadmisible intromisión del embajador Dante Dovena

Las agresivas declaraciones del embajador  kirchnerista Dante Drovena, en un momento de tensas relaciones entre Argentina y Uruguay, situación que José Mujica y el canciller Luis Almagro se rehúsan cómodamente a reconocer, se inscriben en un  contexto internacional tormentoso, principalmente en America Latina.  La región no tiene instituciones regionales sólidas y jurídicamente válidas. La “Carta Democratica” solo ha servido para dar “legitimidad” a presidentes que luego de acceder al Gobierno  por la via electoral han violentado todos los Principios del mismo sistema que los encaramó en el poder. Las evidencias son contundentes: Nicaragua ,Venezuela, Ecuado, Bolivia y nuestra vecina Cristina. La Carta finge crear un  antídoto contra manipulaciones como las de Hugo Chavez, Correa o Evo Morales , pero de nada ha servido, porque su fin real no es ese, sino justificar la injerencia diplomática, económica, política…y si es necesario militar, contra cualquier gobierno que ponga los intereses nacionales por encima del mandato de los poderes foráneos.
 En este contexto surge la pregunta: ¿dónde esta la Institución que vela por la Democracia en el Continente? No se dirá: “la OEA”, institución burocrática y apolillada que no adorna con su silencio cómplice la mentada Carta, en lugar de proponerla –si es que algo bueno contiene---a todas las naciones de la Región para que cada una de ellas, soberanamente, diga si la quiere o la rechaza por los procedimientos que dicten sus respectivos ordenamientos jurídicos internos, en lugar de introducirla de contrabando en reuniones de autoridades no competentes para aprobarla. Es interesante observar que ninguno de los regímenes que gobiernan estos países reaccionó virilmente ante el agravio que supone, por su sola existencia, esa “carta”, jurídicamente nula, engendrada por la prepotencia de los poderosos, que interpretarán a su paladar, en cada caso, qué gobierno es democrático o no lo es, y sin la menor duda descalificarán,  estigmatizarán y harán la guerra –diplomática o cruenta-- a los que no sean suficientemente genuflexos ante los programas de cautiverio económico y frustración nacional que nos tienen preparados.
 Han surgido otras Organizaciones  y algunos Presidentes han querido ponerles su “sello de calidad”: Sociedad Sudamericana de Naciones, UNASUR, etc., pero ninguna le salio al paso de Chavez el personaje mas desestabilizador de America Latina. Tal como está, y de violar todas las constituciones del continente, la Carta, guión o Dictado arrasa con todos los principios de Derecho Internacional de las naciones civilizadas, especialmente los de la igualdad jurídica entre paises grandes y pequeños ,ya que solo la aplicarán los poderosos contra Naciones como la nuestra, no sólo escasa de recursos materiales sino además sujeta a un régimen internacionalista como el de Mujica, para el que la soberanía patria es un prejuicio burgués.  “Carta”, cartilla o manual de desnacionalización que tiene el fétido aroma de la tristemente célebre Doctrina de la Intervención Multilateral, pergeñada por Rodriguez Larreta  al servicio de los globalizadores de izquierda y derecha de entonces.

Coronel (r) Luis María Agosto Bessonart
Secretario General – Orientador Ideológico
Bloque Cívico UNIDAD NACIONALISTA
Partido Nacional

jueves, 31 de mayo de 2012

El mundo actual necesita adecuar a sus instituciones


El mundo actual lleva a adecuar las instituciones, reestructurar los organismos, crear otras formas de relación, buscar con inteligencia, audacia y sentido de la integración, pero con plena autonomía nacional, los caminos más idóneos para la felicidad pública. Caído el Muro de Berlín, asistimos a una nueva agenda, que incluye el terrorismo, el narcotráfico, las migraciones, la ecología, el tráfico de armas y de personas, transformaciones estratégicas en el escenario internacional. Surgieron, pues, nuevas interrogantes, pero el Uruguay oficial, impertérrito, sigue encerrado en sus problemas internos.

Durante los gobiernos de la izquierda no se prestó atención a las relaciones internacionales determinantes de nuestro desarrollo actual y futuro. Un claro ejemplo es que durante el gobierno de Tabaré Vázquez se rechazó un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Desde el retorno de la democracia (formal)  hemos tenido la oportunidad y necesidad de encontrar amplios consensos en los temas que afectan las relaciones cívico-militares, que debieron haber sido analizados, evaluados y definidos. Lamentablemente persiste la desconfianza y no se ha querido dar pasos sinceros hacia el reencuentro y la unidad que permitiera a civiles y militares, cada uno en su ámbito, servir mejor los supremos intereses nacionales. La persistencia del problema conduce, lógicamente, a pensar que no se trata de simples personalismos o rencores vulgares, sino de un designio consciente de impedir la armonía social, para que el país, así debilitado, sea fácil presa del programa globalizador que persigue la sumisión de todos los pueblos y naciones.

 Corresponden aquí dos observaciones. Primero, que los prejuicios, la contaminación ideológica de las apreciaciones y decisiones, nunca partieron de las FFAA. Segundo, que mucho se habría avanzado hacia el entendimiento y mutuo respeto de militares y civiles con una medida elemental: explicitar constitucionalmente el objetivo de la fuerza militar.

 Este es un déficit sólo imputable a aquel estamento institucional que es el encargado de elaborar y sancionar las leyes: el llamado “sistema político”, expresión equívoca y falaz que debería sustituirse por “los políticos profesionales”, para no rebajar al nivel comiteril una noble función social, la Política, que es el arte de determinar qué afirma y consolida a la Patria en su integridad de ser y qué conspira contra su soberanía, independencia, justicia social y la consolidación del patrimonio ético de su población, o sea detectar y erradicar todo aquello que debilita, divide, desintegra y corrompe a nuestro ser colectivo.  Alta misión, la Política, que sólo por ignorancia incurable puede confundirse con las malas artes de los demagogos cuya única meta es aferrarse, al precio que fuere, a sus canonjías.

Es obvio que era el personal rentado al que la ciudadanía confió generosamente la gestión de la función pública –legisladores y administradores de todo linaje y escalafón—el que tenía la obligación de definir constitucionalmente la misión de la fuerza armada en la realidad actual, sin alterar un ápice, por cierto, la identidad de la institución castrense como suprema línea de defensa cuando todos los medios incruentos son insuficientes. 

Al faltar a esa obligación, los integrantes de la “clase” o “casta” política han incurrido en ineptitud para el ejercicio de sus cargos –causa constitucional de destitución-- generando para el país la dramática situación en que proliferan leyes, decretos, reglamentos, ordenanzas y úkases de todo linaje y estirpe que por falta de motivación honesta y patriótica son ilegítimos. Nada menos que una personalidad de izquierda, el Dr. Gelsi Bidart, lo enseñaba señalando que una norma es ilegítima, jurídicamente viciada, y por ende no ha de cumplirse, cuando a pesar de haberse observado en su producción los ritos legales formales, no está inspirada en el bien común, sino en “bienes”particulares, sectarios, o en sugerencias de poderes ocultos que operan en el sigilo y el secreto. Lamentablemente, la enseñanza de tan destacado jurisconsulto fue desoída en su propia familia ideológica y en el resto del arco partidocrático.
Durante los gobiernos de izquierda se ha desconocido --por supuesto-- el principio de que el Estado se explica y justifica por la necesidad de conservar la comunidad nacional y de asegurar en ella un orden de vida basado en la jerarquía de los valores.  Es que el imperativo ideológico confeso de esa fuerza es la inexistencia de principios y categorías permanente., como lo prueba la lectura de sus más calificados ideólogos. Sólo dejando de ser lo que es podría la izquierda adherir sinceramente a valores como la vida, la libertad, el trabajo, el honor, el respeto de la palabra empeñada, el amor a la Patria, en lugar de mentarlos hipócritamente porque le consta que al pueblo común no podría arrancarle un solo voto proclamando sus verdaderas intenciones.

Pero más inadmisible aún, si se quiere, es la posición acomodaticia y pusilánime de políticos que no abrevan formalmente en las cenagosas aguas del ideario izquierdista y se autodescriben como “opositores”, pero para los cuales no hay otro criterio de santidad y venerabilidad de la ley que el dictado de una mayoría circunstancial forjada, con alarmante frecuencia, en conciliábulos extraparlamentarios, supraparlamentarios.

Un caso claro del contubernio se da en relación con las FFAA.  Ante la alarma social de un pueblo inerme ante la dictadura de la violencia surgen de diferentes tiendas partidistas, iniciativas de participación de las instituciones castrenses en el restablecimiento del orden.  Pero cuidado con la intención de ir convirtiendo las FFAA en las fuerzas de represión de este régimen para que éste pueda satisfacer su vocación autoritaria. Las FFAA no están preparadas para cumplir funciones especificas de la Policía en el Orden Interno, ni para combatir la inseguridad, ni para reprimir el narcotráfico. Existen sobradas experiencias en países como México, nada alentadoras a ese respecto. No es acertado asignar al Ejército funciones que son de la policía, hoy desbordada por la delincuencia, no por falta de recursos sino por la ineficiencia voluntaria de la gestión política del MI. La Policía y la Justicia disponen de los instrumentos necesarios para combatir el crimen organizado. Requieren, sí, ajustes para mejorar la eficacia y tener una estrategia clara en la lucha contra el narcotráfico, no pueden seguir funcionando, con una impunidad que ya es tolerancia, las bocas de pasta base, ni debe seguirse esperando una política de Frontera que ponga fin al libre tránsito de las drogas, ni es admisible que los reclusos de los Penales telefónicamente dirijan sus bandas sin ningún tipo de impedimento.

Más que pensar en la utilización de las FFAA para cometidos que les son específicos, la clase o casta política debería pensar en Políticas Públicas que permitan al Uruguay tener una Policía que reclute bien; profesionalizar a sus integrantes; que el policía sea respetado por la sociedad; que gane un salario digno, que termine la ignominia del servicio 222.  Si medidas de este tipo, que comprende cualquier ciudadano, “no se les ocurren” a los “estadistas” que soporta la República, es de sentido común que los fines que  éstos persiguen son otros: tolerar y hasta fomentar la inseguridad para facilitar el tránsito de las actuales FFAA, al servicio de la Patria, hacia un final ignominioso en que se las convierta en el brazo armado de un sistema ideológicamente incompatible con los intereses esenciales y permanentes de la República Oriental del Uruguay.

Cnel. (r) Luis Agosto Bessonart
UNIDAD NACIONALISTA

domingo, 20 de mayo de 2012

Niños en la calle

Es un deber constitucional impostergable que no admite más dilatorias el desterrar la lacra social que significan los niños en situación de calle. La realidad nos muestra que mientras se gastan los dineros nacionales y los préstamos internacionales haciendo diagnóstico tras diagnóstico, mas aumentan la mendicidad y la explotación infantil. 
Economistas, sociólogos y políticos de todos los partidos advierten que se está hipotecando el futuro. Reconocieron públicamente que el Estado no obstante debe garantizar políticas, programas y servicios que permitan el ejercicio de los derechos del niño y el adolescente, en forma conjunta con distintas organizaciones, actuó con impericia y falta de coordinación en la administración de un dinero por lo menos suficiente en parte para paliar la pobreza infantil. 
Es un pecado ético en cuanto a la responsabilidad que le corresponde a quienes tienen a su cargo la dirección política del INAU. Este organismo cuenta con 3.000 funcionarios, insuficientes y sin la capacidad para enfrentar la problemática, con unos salarios que para poco incentivan. Sin embargo, dicho organismo cuenta con un presupuesto mayor al de la Suprema Corte de Justicia. 
Últimamente fue de conocimiento público que 5.000 niños indigentes deambulan por las calles o duermen casi a la intemperie. Estos padecimientos parecen conmover en poco al sistema político, que debió tener un primer lugar de su agenda de EMERGENCIA SOCIAL al problema. 
Nos resulta inexplicable, burdo e inhumano justificar lo recurrente a la Seguridad Ciudadana lo declarado por parte del Ministro del Interior: que los menores violentos son una de las mayores explicaciones de la misma. Indudablemente las respuestas al problema no son adecuadas. 
Estamos convencidos de que es necesaria una asistencia integral a la familia en riesgo, ejerciendo una función preventiva que por lo menos por las noches, saque a los niños y adolescentes de la calle. Esos niños que vemos en muchos lugares, principalmente en Montevideo, pidiendo monedas, se ausentan de la familia y de la Escuela, de la sociedad y en definitiva, nos rompe los ojos y lastima el corazón de los uruguayos. Son los "desaparecidos" sociales del Uruguay actual, para los cuales aún no tuvimos tiempo para dedicarle la atención que se merecen. Mientras, discutimos por repartirnos culpas del pasado. 


Cnel. (r) Luis Agosto Bessonart
UNIDAD NACIOALISTA 








domingo, 13 de mayo de 2012

Un dilema de vida o muerte para la sociedad

La seguridad publica tiene su basamento en la moral, en la justicia, en el ordenamiento juridico, en la tranquilidad, en la paz y en la proteccion de esenciales derechos humanos como la vida, la salud,la libertad y el trabajo. Nuestro pueblo no goza hoy de ninguno de esos bienes indispensables para una vida normal. La inseguridad ha llevado a nuestras sociedad a vivir con miedo, entre rejas, y a la destruccion de esos derechos inherentes a la naturaleza humana, con la consiguiente desaparicion del Estado de Derecho. Lo que ha incrementado la delincuencia ha sido la pobreza de valores,de espiritu, la falta de educación y el desapego por valores universales como el del trabajo y el respeto a los derechos ajenos. Pero por sobre todo, la raíz y fundamento de semejantes calamidades es el mal ejemplo de los gobernantes. Un gobierno corrupto, sectario y extranjerizante carece de toda autoridad real para sancionar a los infractores de leyes que él mismo no respeta. Un Estado Desertor que se despreocupa de las necesidades reales de la población no es respetado, ni merece respeto. 
La incidencia de la minoridad en el auge delictivo que padecemos es innegable y lamentablemente incontrolable, incluso por la falta de códigos en el ambiente del delito: primero se dispara, luego se pregunta. Agravado por un gobierno cuyos dogmas ideológicos le exigen considerar al delincuente como víctima de la sociedad,  y por un sistema politico sin respuestas. Si le sumamos que el 90 por ciento de los delitos perpetrados por menores no se cometen por hambre, es indudable que el Estado no cumple con su cometido esencial de garantizar la tranquilidad en el orden justo, y que en una total subversión de valores, protege la libertad de los delincuentes --incluidos no más de 700 menores-- de mantener cautivos a los miembros honestos y laboriosos de la sociedad.  Hoy mismo Uruguay se ve sacudido por la pérdida irreparable de ese muchacho de 35 años vilmente asesinado, que deja 5 niños sin protección alguna.
Formulamos dos cuestiones cruciales y exigimos respuestas sin rodeos:  (1) ¿Este Estado Desertor de sus obligaciones, no está también manchado con la sangre inocente de ese joven trabajador, y tantos otros a quienes se "garantizan" de palabra derechos que se atropellan impunemente?  Y (2) Un Estado que ha gastado en reparar, indemnizar, con pensiones y canongías, a guerrilleros confesos, como hoy en antropológos, ¿indemnizará de oficio a estos verdaderos desaparecidos sociales de hoy, o sus deudos tendran que deambular durante decadas por los estrados judiciales, para obtener --quizás --una tardia y misera reparacion que no devolverá a sus familias, ni a la comunidad de la gente decente, a las víctimas que el régimen deja --conciente y voluntariamente-- a merced de la hez de la sociedad?




Coronel (r) Luis María Agosto Bessonart

Srio. General y Orientador Ideológico
Bloque Cívico UNIDAD NACIONALISTA
Tel. 27081072

lunes, 30 de abril de 2012

Día Internacional del Trabajo

El 1º de Mayo se conmemora como “Día Internacional de los Trabajadores”.  El Nacionalismo Popular que representamos depura, mejora y realza esa denominación exaltando el Día Nacional del Trabajo, porque la nacionalidad, el ser los nacidos en esta tierra orientales y no masas indiferenciadas en el magma del universo, constituye un atributo inherente a nuestra personalidad.
Saludamos en los trabajadores a las víctimas directas de los grandes flagelos que azotan a la humanidad y a nuestra Patria.  Víctimas, primero, de la acción concertada de la usura que desnaturaliza el trabajo privándolo de la estabilidad, la justa remuneración, las condiciones de salubridad, seguridad y moralidad, el derecho al descanso y la eliminación inmediata del desempleo --¡cosa tan sencilla en un país en que está todo por hacerse!--   factores todos sin los cuales el trabajo queda reducido a un término vacío para los discursos vacuos de los demagogos, duchos, eso sí, en maquillar estadísticas para encubrir los índices reales de desocupación.
Víctimas también, los trabajadores, del eterno socio de la usura y la finanza apátrida, es decir el socialismo en todas sus formas y grados, que es la garantía creada justamente por ese poder plutocrático para que las justas reivindicaciones y rebeldías obreras se canalicen por la vía muerta de las falaces “soluciones” de un pseudo-sindicalismo que los traiciona en reiteración real, y quiere hacer de cada trabajador no un hombre libre, sino un “proletario “ que depende para el mendrugo diario de su fidelidad al poder político formado por los agentes de esos mismos usureros que gobiernan sin derecho a las naciones.  A quien quiera comprobarlo, le basta mirar a su alrededor.
Saludamos a las familias de la legión de trabajadores compatriotas muertos en llamados  “accidentes” de trabajo, verdaderos homicidios causados por la omisión contumacial de cumplir normas de seguridad elementales; a las víctimas innúmeras de rapiñas –pequeños comerciantes, policías, guardias de seguridad, gente común inerme-- que el régimen se niega a combatir reprimiendo el narcotráfico, porque en su óptica enfermiza y cínica, combatir la droga “causa desempleo” (fuente: La Democracia Digital, http://www.lademocracia.info/N112/N_droga112.html).  Y también a los trabajadores de ayer –jubilados y pensionistas—sádicamente obligados por el régimen a una absoluta privación, tan distante de la regla de Lorenzo Carnelli, de que las jubilaciones son un derecho y no una dádiva.  Sin olvidar, por fin, a las legiones de estudiantes a quienes el régimen desnacionalizador quiere en las aulas únicamente para lavarles el cerebro con la seudo historia que justifica los crímenes de esos mismos gobernantes, pero a los que “garantiza” un futuro de frustración, desempleo, imposibilidad material de formar una familia, que es la célula y sostén de la sociedad.
Nuestro Nacionalismo Popular –es decir el Partido Nacional en sus valores esenciales y permanentes—reivindica una concepción del Trabajo natural y constructiva, que hoy resulta revolucionaria porque todo lo normal, saludable y constructivo está siendo pisoteado por esos hermanos gemelos: la explotación liberal y la seudo reacción marxista.  Rechazamos una concepción del trabajo basada en la lucha de clases –fórmula perfecta de la destrucción nacional—y llamamos correctamente Trabajador a todo aquel que  en su esfera de acción brega y se esfuerza por la grandeza de su país, y reclama con justicia la participación  real en la vida política, el pleno empleo y el salario familiar justo.
Nuestro Nacionalismo Popular proclama al Uruguay que queremos como una República de Trabajadores, que reúna en un haz apretado a los trabajadores manuales e intelectuales, de la ciudad y el campo, sin descartar caprichosamente de ese concepto al militar o policía que defiende la seguridad interna y exterior, al juez dotado de saber y de libertad moral para resistir las dádivas o la prepotencia del poder, al artista, al sacerdote que vela por las necesidades espirituales de sus semejantes,  e incluso a aquellos políticos –infortunadamente escasos hoy—que tengan de su misión un concepto más elevado que el de mantenerse en sus bancas vendiendo al país y al pueblo al mísero precio de sus aberrantes “necesidades”, y que en su incapacidad y desinterés por crear empleo, vivienda, salud, seguridad, educación verdadera, osan atentar contra la vida inerme de nuestros compatriotas en gestación, porque con ello lucran con el precio de la sangre que pagan las multinacionales de la industria del aborto.
En nuestro contacto diario con el pueblo al que pertenecemos percibimos un creciente despertar de la población trabajadora a estas realidades. En nosotros está forjar el instrumento político que dote al país de representantes genuinos –porque no hay legitimidad auténtica si las mayorías numéricas se basan en penumbrosos “auxilios financieros” de la usura que no se representa más que a sí misma.  Queremos que a la democracia política se aúne, como quería el gran Vázquez de Mella, una democracia social (no confundir con socialdemocracia) en que las unidades naturales de convivencia –la familia, la región, el sindicato nacional—gocen de poder político.
 Como nacionalistas, saludamos a nuestros hermanos trabajadores y como hermanos los llamamos a esta patriada.

Coronel (r) Luis María Agosto
Secretario Nacional y Orientador Ideológico
Unidad Nacionalista - Partido Nacional

viernes, 20 de abril de 2012

Capitalismo salvaje

El capitalismo no es un sistema de distribución de riqueza que beneficie a la humanidad; sino, de concentración de riqueza en manos del capital financiero y las multinacionales. Que haya sobrevivido y superado al Socialismo real en un forcejeo de muchos años, los de la Guerra frías, no es garantía de que los problemas se hayan solucionado.
Si no fuese así, ya se hubiese superado lo que originó la caída del muro de Berlín. Los problemas de desigualdad, de misería y de hambre se han multiplicado. Por eso se equivocan los que hablan sólo del fracaso de un modelo -el llamado Neoliberal- pues éste no es un modelo o variedad del Capitalismo, es en sí el Capitalismo. 
La intelectualidad esclerosada que tanto caracteriza a la izquierda vervácula de este país, pregona a todos los vientos que van a cambiar la concentración de riqueza y que se va a eliminar la generación de pobreza. Pero lo que no aclaran al común ciudadano es que lo malo de hoy es el rostro que presenta el Capitalismo desde el Consenso de Washington. 
Lo que sí es vital para nuestro concepto es la de humanizar en lo posible ese modelo, por lo menos a la espera de mejores soluciones. No hay modelo Liberal, hay sistema capitalista. Ya no hay Keynesianismo, ni Newdeal ni Plan Marshall. Lo que nos han hecho vivir no ha aparejado el bienestar del hombre sobre la tierra y va en camino de no garantizar el futuro, pues se está destruyendo el planeta por el afán desmedido de acrecentar la riqueza de los grupos mundiales hegemónicos. 
Argentina con el Menemismo es un ejemplo de esa desvastación. Por haber sido el alumno más apllicado a las directivas de ese modelo, se arrastró al país hermano a su actual situación. En Uruguay nos pasó algo parecido. El aparato productivo fue destruido como así también lo fue el mercado interno, únicos medios que hubiesen posibilitado la dinamización del aparato productivo. Esto empezó en la década de los sesenta cuando la Burguesía Agraria se unió a la financiera. 
Campeó el Imperialismo de las transnacionales financieras, que la dictadura cívico-militar no pudo o supo neutralizar. Por eso, este Grupo de ciudadanos encaezado por el Coronel Agosto en Montevideo, les invita a esta nueva gesta nacionalista. En aras de terminar con la matriz de desigualdad que nos impone un capitalismo salvaje, promulgamos la intencionalidad y voluntad política de encarar un proyecto de país con vida propia; pero fundamentalmente con rostro humano. 


Cnel. (r) Luis Agosto 
UNIDAD NACIONALISTA
 
 




 

sábado, 14 de abril de 2012

Penosa intervención pública de la Fiscal Mirtha Guianze

No sólo la Jueza Mota ha protagonizado situaciones que implican desbordamiento de los límites que la Constitución y las leyes imponen a los jueces bajo severas responsabilidades y condicionan su permanencia en el cargo, sino que ahora se agrega la insólita salida pública de la Fiscal Guianze defendiendo a ultranza, con temerarias expresiones, a la Dra. Mota, osando proclamar, obviamente sin pruebas serias, que hay un ministro de la Suprema Corte que "quiere la cabeza" de Mota. 
Si a estas situaciones idóneas para crear conmoción pública se agrega la adhesión a la polémica Jueza que proclaman asociaciones que se arrogan representatividad sindical, como PIT-CNT, FEUU, FUCVAM, más agremiaciones de "familiares de desaparecidos", etc., es motivo de asombro generalizado la pasividad contumaz de la Supremma Corte de Justicia, órgano jerarca de un poder del Estado que con su indebida tolerancia a la erosión programada de sus fueros navega en un mar proceloso, olvidando quizá que de su integridad depende el mantenimiento de la paz pública y la vigencia de lo que va quedando de los derechos y libertades de la población honesta de nuestro país. 
Otro olvido inexplicable del grupúsculo de magistrados y fiscales que faltan a su deber -pero por su influencia mancillan al cuerpo de magistrados todos-- es la sabia y elemental enseñanza del Dr. Couture: que ninguna norma de derecho se cumple, por graves que sean las sanciones que la acompañan, si los gobernados no confían en ellas, sienten que se aplican con justicia y buena fe sirven al bien común. Este es el requisito indispensable para la tranquilidad en el orden público, el que las referidas omisiones y desbordes están socavando. 
Para infortunio de nuestra Patria y de su población, no son éstos los temas que interesan al régimen imperante, sino los mejores modos y maneras de endeudar sideralmente al país, usar el derecho positivo para legalizar la destrucción de la familia y la aniquilación de la vida inocente, proletarizar a la clase media y despojar a los padres de familia de su función educadora. 
 Cnel.(r) Luis María Agosto
Líder de UNIDAD NACIONALISTA