lunes, 29 de abril de 2013

El candidato que yo votaría…si existiera”


La siguiente es una carta publicada días atrás por un compatriota. Queremos enterarlo que ese candidato por el que clama, existe y lucha contra viento y marea.  Es el Coronel Luis María Agosto, que tiene respuestas a cada una de las quejas que contiene su misiva, y --más importante aún que un programa-- acredita y respalda la fidelidad popular que merece con una limpia trayectoria en que Nunca Engañó al Pueblo.

Bloque Cívico UNIDAD NACIONALISTA Y POPULAR - LISTA 29

------
Texto de la carta:
Integro la amplísima mayoría de ciudadanos que no se sienten representados por ninguno de los candidatos existentes.  Formo parte de la legión de los que votan para no que no les expropien el sueldo o la jubilación por el “delito” de no concurrir a las urnas; o de los que quieren autoengañarse imaginando que por arte de magia surgirá algo “menos malo”, o, quizá, de los que participan en la jornada electoral por falta un entretenimiento más barato o porque el barullo “cívico” los priva de un sueño reparador y, ya desvelados, salen a votar por alguien –por cualquiera.

Abusiva situación para cada uno de nosotros, los Desengañados por el Sistema,  así despojados del derecho de participar en la vida cívica según lo ordene nuestra conciencia, con posibilidad de elegir entre opciones reales y certeza de contribuir al bien común de la Nación y el pueblo, en lugar de cumplir el triste papel de legitimar la presencia en cargos oficiales de oscuros e ignaros personajes cuyo único afán es aferrarse con uñas y dientes a sus butacas, aunque para ello tengan que servir intereses poco presentables ante el tribunal de su conciencia.

Me resulta imposible acompañar a los grupos existentes, pues aunque me desvele estudiando programas, descifrando plataformas y soportando discursos, no encuentro respuesta aceptable a estas sencillas preguntas:

ü  ¿Qué candidato lucha por impedir que se pague por adelantado la deuda
externa, y así evitar que el gobierno marxista prosiga impunemente, sin irritar a su Gran Hermano del Norte, su macabra faena de estatización y destrucción de la clase media, y de enajenación de los recursos económicos de los orientales?
ü  ¿Qué candidato rechaza la instalación de bases militares y guerrillas
extranjeras en América, considerando que cada una de esas dos cosas sirve de pretexto a la otra  y ambas ultrajan la soberanía nacional?
ü  ¿Qué candidato no basa su plataforma exclusivamente en un materialismo
zoológico, en que lo único que se propone son medidas económicas (además, antipopulares)?
ü  ¿Qué candidato tiene el coraje de los tiempos bravíos de la Independencia y
se atreve a exigir un plebiscito a favor o en contra de la pena de muerte por delitos atroces como el narcotráfico, la violación o la traición a la patria?  ¿Eso de la soberanía popular es realidad o engañifa?  ¿No se teme por el futuro de una democracia que tanto exaltan a la hora de los discursos vacíos?  Porque si es que el pueblo es soberano, como dicen, no puede sustraerse a su competencia ningún tema sin que el sistema mismo se desnaturalice y resquebraje.
ü  O bien, ¿qué candidato, por considerar inadmisible que el Estado suprima la vida humana --aun la de los grandes criminales y otros detritus sociales-- al mismo tiempo, con exigible coherencia Y CON TANTO MAYOR RAZÓN que en el caso de los forajidos, rechaza el asesinato “legal”, vía aborto criminal, de los más indefensos de nuestros compatriotas: las niñas y niños en el vientre materno, o la eliminación de los enfermos “incurables”, prácticas que algunos de esos mismos candidatos impunizaron para ablandar éticamente y así dominar POLÍTICAMENTE al pueblo uruguayo?  Véase el caso de Rafael Michelini:  el mismo individuo que clama con vehemencia ante el asesinato de su padre, contribuyó a la impunidad de los abortistas que asesinan, torturan y desaparecen niños inocentes, que para él no cometen crímenes de lesa humanidad imprescriptibles, extraditables y escrachables, ni son terroristas de Estado, por más que fue el Estado, instigado por Michelini y sus émulos de la Coalición Abortista, el que desistió de su “pretensión punitiva” de tan salvajes prácticas.
ü  ¿Qué candidato propone una reforma constitucional que declare al Uruguay como República de Trabajadores –en sentido no clasista de la palabra- y condene con privación de la libertad y de la ciudadanía a usureros y demás parásitos sociales y a quienes desvirtúan la honrosa función del sindicato haciendo de él un apéndice de organizaciones políticas ajenas y contrarias al ser nacional?  Nosotros los Ciudadanos Excluidos no dudaríamos en votar por ese candidato y militar en sus filas.
ü  ¿Qué candidato me pide el voto para duplicar o triplicar los sueldos de la
Salud, la Policía y las Fuerzas Armadas, y las jubilaciones y pensiones, por duros que sean los sacrificios que ello imponga a la casta política reinante, incluida la reducción del Parlamento por baja productividad; la devolución del avión presidencial aunque privemos al Primer Mandatario de ese símbolo de status; la revocación de los aumentos de sueldos de hasta 115% agraciados a los jerarcas progresistas, y otras medidas que el pueblo, que no es muy refinado, no comprende que son “vitales e imprescindibles” para su felicidad y para un “país productivo” que disfrutaremos en un brumoso futuro? 

Yo, por ejemplo, no intuyo que mi existencia vaya a mejorar porque con millones incautados al pueblo se construya el “Parque Temático Líber Seregni” en honor del fundador del Frente Amplio.  Me es difícil justificar semejante galardón a una figura ideológicamente brumosa, batllista convencido trasmutado en castrista convencido con vocación verde oliva, con un intervalo de militarizador de empleados bancarios, a quienes el finado General invitaba a mejorar su silueta circulando a paso ligero por la rambla soportando los rigores del clima, y estratega ocupador de “tambos subversivos”, cuyos propietarios, ante las imprevisiones del mando que dejaron a la tropa ocupante sin el rancho, no dudaron, como orientales bien nacidos que eran, en alimentar gratis a los soldados a quienes el “General del Pueblo” les había ordenado reprimir las legítimas medidas gremiales de los tamberos.  Tampoco se gana mi voto el Frente Amplio con originales proyectos como el de entregar medallas de honor a los turistas de cruceros sodomíticos que nos traerán divisas y nos traerán otras cosas.

ü  ¿Qué candidato me pide el voto para “raspar hasta el hueso” en la ciénaga de la corrupción – la frase es de un hombre honesto, el Presidente Gestido, cuya muerte se apresuró cuando comprobó la magnitud del problema? 

ü   ¿Qué candidato se moviliza para someter a juicio político a un Presidente que exalta públicamente el materialismo histórico, como si ese no fuera el sistema que ha costado más sangre, sudor y lágrimas en toda la historia humana? Sistema, además, engendrado, financiado y dirigido por el supercapitalismo internacional para eliminar todos los derechos de los trabajadores.  Tampoco conozco ninguna coalición, candidato, bancada, agrupación o comité de base que exija la destitución de Ministros que en conferencias de prensa se jactan de su única “obra”:  más emisiones de bonos que perpetúen la servidumbre de la deuda entre las generaciones a las que no se les pregunta qué opinan de ser siervos de los Rockefeller, simplemente porque no han nacido?

ü  ¿Qué candidato incluye en sus sagaces y luminosos manifiestos la prohibición constitucional de que ocupen cargos ministeriales, parlamentarios, educativos o de manejo de la salud de la gente individuos con antecedentes por homicidio, rapiña, secuestro y conspiración para someter al Uruguay a poderes extranjeros, por más que los tales se hayan convertido, por laico milagro, en demócratas químicamente puros?

Pero, sin desalentame, sigo mi honrado papel de Diógenes, para en busca de ese candidato que con su IDEOLOGÍA DEL SENTIDO COMÚN supla los vacíos y cauterice las lacras de un sistema que ha desalojado inconstitucionalmente del Poder a sus legítimos dueños:  los ciudadanos orientales.  Y ¡atención! que lograrlo no sólo nos conviene, sino que es nuestro deber ante la Historia.

.


miércoles, 3 de abril de 2013

"SÓLO LOS SUCIOS BOLCHES Y LOS INMUNDOS TROZKISTAS..."

 
José Ignacio Rucci, sindicalista auténtico del hermano pueblo argentino, fue uno de los elegidos para eliminarlo por el terrorismo foráneo por profesar y practicar la doctrina nacionalista cristiana, por no venderse a la plutocracia, por no ser esbirro del poder.  Nuestro Blog Cívico Nacional y Popular lo homenajea por ser un Arquetipo como los que nuestro Uruguay necesita imperiosamente para sustituir definitivamente a la burocracia seudo-sindical prostituida.
 
Amenazado de muerte, Rucci lanzó este mensaje que invitamos fervientemente a nuestros lectores a escuchar, y a abrirle paso en su alma:
 
Para que los trabajadores orientales recuerden a diario las palabras de este hermano argentino: "Sólo los sucios bolches y los inmundos trozkistas..." son capaces de estas supremas felonías contra el pueblo al que explotan, en maridaje con la usura internacional que engendró y financia sus turbios manejos.
 

domingo, 17 de marzo de 2013

El liberalismo, o la cárcel para los impacientes




Ideologías coloniales



Como enseñaba un ilustre español, “cuando en el año 1762 Jacobo Rousseau publicaba su Contrato Social, dejó de ser la verdad una realidad permanente de razón para convertirse en un capricho momentáneo de las papeletas de votación, decidiéndose en un abrir y cerrar de ojos cuestiones tales como si Dios existe o es una ficción, o si la Patria debe suicidarse porque el número así lo determina”.

Unos años antes, Voltaire el Sucio había expuesto, con menos tapujos que Rousseau, las bases reales de esta visión “filosófica” del mundo:  la relatividad de la moral.  “Moral”, para Voltaire, “es sólo lo que nos produce placer” (aunque ese ‘placer’ consista en cosas horribles como suicidarse, estudiar a Marx y Engels, o mirar televisión).

Ahora bien, esta ideología de pasarla-yo-bien-aunque-el-mundo-reviente tiene sus inconvenientes.  Porque si lo que a uno le causa placer es –por ejemplo- rapiñar a los transeúntes, y a los transeúntes les complace conservar sus bienes sin que se los quiten, y si ambas conductas –la del rapiñero y la del rapiñado —son igualmente legítimas para el sistema liberal (porque ambas complacen), el liberalismo es el sistema infalible de guerra de todos contra todos, y es, literalmente, inhumano, pues el homo sapiens es, por naturaleza, un animal social.

            Los liberales tuvieron que buscar una “solución”.

            La dio Hobbes.  ¿Cómo lograr –se pregunta Hobbes-- que la sociedad funcione en esta babel de individualismos?  Pues sometiendo a todos a la tiranía del Estado (el monstruo Leviathán, lo llama él con acierto). “Ley” es todo lo que manda el Gobierno, y el pueblo, a callar.  La ley no reposa sobre ninguna base moral, o, mejor dicho, “moral” es lo que dispone el mandamás. El pueblo, asustado por los efectos del libertinaje liberal, se resigna a servir al Estado-Monstruo, que le da seguridad.  Es el famoso “amansarse para vivir”.

            Esta solución brutal que describe Hobbes -- Individualismo à Guerra Social à Estado totalitario-- es totalmente lógica y revela en que acaban las melosas palabras libertarias del liberalismo. Pero a los creadores del sistema no les gustó tanta franqueza, temiendo una reacción de las personas cuerdas –las que admiten la necesidad de una autoridad justa y leyes que se basen en la Razón y no en el despotismo del gobernante.  Para evitar, pues, el enojo de la gente decente, entró en escena ese enfermo de cuerpo y alma llamado Rousseau[1] que intentó disfrazar con patrañas la sincera regla de Hobbes.

Vendiendo el Obelisco
            La “solución” de Rousseau es que los individuos entreguen libremente TODA su libertad, IRREVOCABLEMENTE, a un ente ficticio llamado Voluntad General, que los representa a todos.  Esa Voluntad General es el mismo Leviathán descripto por Hobbes, pero como ese ser imaginario supuestamente actúa “en nombre de todos” --admiremos la artimaña—su tiranía no es tiránica, porque emana de la voluntad de las propias víctimas, ¡y hasta los ayuda a ser libres y aprovechar sin estorbos los cenagosos placeres prometidos por Voltaire!

            [Pensándolo bien, tener que soportar al Leviathán sin maquillaje de Hobbes es menos cruel que tragar la píldora de Rousseau de que nosotros mismos, por nuestra “libre” voluntad, nos sometimos a una tiranía que nos “representa”, ganándonos así el derecho a ser esclavos orgullosos de nuestras cadenas, que serían la expresión tangible de nuestra libertad.  El hombre de Hobbes es esclavo.  El de Rousseau es esclavo y estúpido.]

            ¿Pero Rousseau es liberal o comunista?  Es liberal y comunista. El bello proyecto de realización del individuo-dios termina, por la vía de la Voluntad General, en el totalitarismo más despiadado.  Léase el notable estudio de Jacques Ploncard d’Assac, disponible en Internet.

            Esta enfermiza contradicción –según la cual para seguir siendo libre hay que perder la libertad -- no es la única incongruencia liberal.  En 1789, una asamblea emanada de la sangrienta Revolución de los Usureros (también conocida como Revolución Francesa) proclamaba los “Derechos del Hombre y del Ciudadano”, que se ha convertido en la religión de una humanidad atea.  Su artículo 2 “garantiza” derechos tales como libertad, propiedad, seguridad y resistencia a la opresión. Todos esos derechos se habían respetado en Francia sin alharaca y sin guillotina durante siglos, hasta que el infradotado Luis XVI, manipulado por las sociedades secretas, entregó el poder financiero del Estado a los agentes de Rotschild, que se dedicaron asiduamente a oprimir al pueblo para rebelarlo contra el trono, el altar y las corporaciones, que estorbaban a la banca en su designio de exprimir a los “individuos libres”.[2] [3]  Abatidas por la Revolución las verdaderas defensas de la libertad –la moral tradicional, los fueros locales, los gremios—las “garantías” previstas en las Declaraciones pasaron a valer menos que el papel en que estaban escritas.[4]

            Además, el aguafiestas Pancho Berra, a quien tampoco entusiasman las Declaraciones de Derechos, nos recuerda que quien reclama libertad proclama su condición de esclavo, porque la libertad es bien esencial a la condición humana.  Nadie le puede quitar la libertad interior al hombre aunque esté en Vorkuta, en el Concar, o en el liceo sufriendo el lavado de cerebro de los programas oficiales.

¿Qué impresión dejaron esas “Declaraciones” en el pueblo francés?  Algunos intelectuales cerebralmente muertos se dejaron embaucar por su excelencia.  Más sensato, el campesinado, expresión genuina de la Francia Eterna de San Luis y Carlomagno, se alzó contra la Mentira y el Crimen Institucionalizados, en el heroico movimiento de la Vendée, que los revolucionarios liberales tardaron una década en sofocar con tropas extranjeras.

Poco tardó, pues, el pueblo de Francia, supuesto beneficiario de la “Declaración”, en comprobar que la cosa no iba con él; que otras “verdades” de los padres del liberalismo se iban perfilando en la práctica, y que el pueblo “soberano” no tenía que meterse en política, porque eso de gobernar era tarea de la Criptocracia parasitaria, y no del pobrerío. Otros liberales (de la subespecie marxista), los tupamaros, calificaban al pueblo oriental como “el cascarriaje”, en perfecta sintonía con los adalides de la revolución plutocrática de 1789).

Y a través de la guillotina y la “leva en masa” –abusos que no había cometido ninguna monarquía pagana ni cristiana —la revolución liberal arrancó de cuajo el “derecho de resistencia a la opresión”.  En 1793 Robespierre se encargaría de recordárselo al pueblo con el argumento más convincente: el de que resistir a la Voluntad General que lo hacía “libre” era un delito que se pagaba con la vida.

Pero ¿no habíamos quedado en que la moral es la autorrealización individual irrestricta?

El régimen terrorista de Robespierre no lo entendía así, y como fiel seguidor de los principios rousseaunianos, en sólo cuatro meses hizo pagar con la guillotina a más de 12.000 individuos el haber confiado en la libertad liberal.

Esa incoherencia institucionalizada se propagó por el mundo como una especie de “derrame” tóxico, y como repugna al sentido común con que todo ser humano llega al mundo, sus agentes tuvieron que convertirla en un dogma -- la religión de la “Diosa Razón” (una especie de Leimanyá). 

El mundo está, pues, gobernado por “la Razón”. Pero, ¿cuál de todas las razones liberales? ¿La de Voltaire, la de Robespierre, la de Sanguinetti-Lacalle-Mujica, la de Mao?  El principio de autorrealización que el liberalismo pregonaba iba a chocar con la cambiante legalidad formal de cada momento, que la “voluntad general” podía cambiar a su antojo.  ¡Ay de los que discrepen con la “verdad” oficial del momento, porque los liberales, verbalmente tan tolerantes, tienen la mano pesada!  “¡No hay libertad para los enemigos de la libertad!”  es su lema.  O como enseñaba el liberal Domingo Faustino Sarmiento: “No ahorre sangre de gauchos: es lo único que tienen de seres humanos. ¡ese es un abono útil al país!”.  La hecatombe del pueblo paraguayo, precedida por el crimen de Paysandú; la guerra bacteriológica de los ingleses contra los pieles rojas[5], las carnicerías de Kemal Atatürk[6], el asesinato del Presidente ecuatoriano García Moreno y del Presidente oriental Idiarte Borda, las Guerras del Opio para obligar a China a importar  drogas en honor a la Libertad de Comercio, el exterminio de los iraquíes para “liberar” sus cadáveres, son apenas un puñado de ejemplos de la “verdad verdadera” de este sistema homicida.

Más de dos siglos han pasado de esta revolución contra natura, y sigue el mundo occidental sometido a la misma receta de bellas palabras e inocentes que mueren a millones.

El joven Siglo XXI, teñido de “tolerancia e igualdad”, no ha traído a los pueblos ningún alivio.  Por el contrario, el liberalismo se siente fuerte y ya no oculta su repulsivo rostro. Hoy sus ideólogos proclaman abiertamente la conveniencia de rebajar sueldos y jubilaciones, o hacer pagar a los indigentes en los hospitales públicos, y sus pensadores más “avanzados” aconsejan suprimir físicamente el “exceso” de población.  Es la hora de Hobbes con un Leviathán (Gobierno Mundial) que no oculta sus garras.

            No todos entienden lo que está sucediendo.  Por ejemplo los delincuentes.

En nuestro país es constante el aumento del número de procesados por delitos como narcotráfico, crímenes sexuales, homicidios y otros actos repudiables para la gente respetuosa de los principios morales que hacen a la naturaleza del ser humano, pero para el liberal fiel a sus ideas, el crimen es simplemente un “estilo de vida” más, una manera de buscar la felicidad tan aceptable como la del individuo que opta por el trabajo honesto.

Pero las hordas de narcos, criminales sexuales, delincuentes de guante blanco y demás ralea que se hacinan en los penales del Estado Liberal se preguntan angustiados: “¿No me habían inculcado que delinquir es una forma de autorrealización personal y que ningún principio moral es sagrado? ¿Por qué me han encerrado en este inmundo calabozo?”

Y tienen toda la razón.  Algunos incautos delincuentes seguramente regularon su conducta por  las declaraciones de juntavotos empingorotados en cargos presidenciales (J. Batlle y Mujica) y/o aspirantes a sucederlos en los goces del poder (Lacalle junior), de que legalizar las drogas y obligar al pueblo trabajador a subsidiar el vicio de los drogadictos es lo mejor para nuestra juventud.  Seguramente esos infelices criminales hicieron fe en la seriedad de las máximas autoridades oficiales del Uruguay; ungidas por la sacrosanta ley liberal del número, y delinquieron un poco antes de que esa legislación liberal marihuanófila fuera promulgada.  Son víctimas del almanaque.

Otros antisociales escucharon atentamente a los parlamentarios liberales hacer la apología del asesinato de niños (aborto), o al liberal Guillot, entonces Presidente de la Suprema Corte de Justicia, que también dictaminó, como jurisperito que era, que la legalización de las drogas es la solución a la drogadicción, omitiendo en su brumosa ideología algo que sabe cualquier iletrado: que la droga es la muerte del infeliz que se envicia y la muerte de civiles y policías víctimas de los crímenes cometidos por drogadictos y narcotraficantes.

El delito de ser impaciente

Nadie le explicó honestamente a esa población carcelaria, que la “verdad liberal” es una “verdad” inestable, y pasa a ser mentira y a ser punible cuando una nueva ley --una “nueva verdad”-- la sustituye.

Esos convictos gimen en celdas  infectas por Delito de Impaciencia. No tuvieron el tino de esperar unos meses o días hasta que prosperaran las iniciativas permisivas de los despenalizadores y sus monstruosos crímenes se convirtieran en actos “penalmente indiferentes”. 

La escoria social debería, pues, consultar asiduamente el Registro de Leyes para saber si “hoy” su afición a quedarse con lo ajeno o abusar del prójimo es lícita o ilícita, y esperar, por ejemplo para cometer actos de pedofilia, a que la norma liberal considere esa conducta como lícita y por lo tanto respetable, ética, democrática, y a sus autores dignos de protección legal contra los incivilizados individuos que temiendo por la seguridad de sus hijos puedan insultar a sus vecinos degenerados, ofendiendo así el “Orgullo Pedófilo”.  Porque si esa conducta es “despenalizada”, violar niños se convierte en un “estilo de vida” tan respetable como la conducta sexual normal y moral, y el padre de familia que exterioriza su indignación ante esos actos bestiales comete los crímenes de “pedofilofobia” u “odio al pedófilo” y “discriminación” contra quien realiza actos no sólo lícitos, sino ¡hasta honrosos![7]

Ante estas curiosas situaciones, los “intolerantes” --¡que la Diosa Razón los perdone!--  empiezan a sospechar que el liberalismo es una contradicción deliberada, inventada para engañar y someter a los pueblos.

Así como Robespierre hablaba de libertades cívicas y luego “decapitaba” (ideológica y físicamente) a quienes querían gozar de esas mismas libertades, así también el pueblo uruguayo tuvo que contemplar a un Guillot (no Guillotín) ponderando públicamente los beneficios de la legalización de las drogas, para que luego el mismo sistema liberal desde el Poder Ejecutivo reprimiera a los infelices que obrando según el criterio criminológico del Presidente de la Suprema Corte de Justicia terminaron convertidos en narcodependientes y/o narcotraficantes y carne de presidio simplemente por perpetrar los mismísimos actos que Guillot proclamó tolerables y cuya legalización sería un notable progreso para la República.

Las clases criminales tienen derecho de ser informadas de que el artículo 2 de los “Derechos del Hombre y del Ciudadano” fue para los liberales un frívolo capricho momentáneo.

Pero otros analistas rechazan la teoría del capricho, y observan que el liberalismo proclamó todos esos pomposos derechos mientras estaba en inferioridad de fuerzas ante una sociedad espiritualmente sana.  Y que habiendo logrado subvertir el poder político y corromper la sociedad se quitó la máscara, mandó al archivo las declaraciones de derechos y esgrimió el Gran Garrote, en medio del asombro de los liberales incautos, que son sólida mayoría entre los fieles de la iglesia liberal. 

En nuestros días abundan las pruebas de esta teoría.  Para masacrar pueblos ya ni hace falta invocar a la ONU: basta la fuerza bruta. 

            Culmina así el sórdido ciclo histórico del liberalismo.  Implorante de derechos hasta que los obtiene, luego priva de derechos a los no liberales. 

O como cantaba el italiano: “¡Libertà, libertà! / En quanto che commandate voi”.


[1] Este apóstol de la libertad, aunque hombre pudiente, metió a todos sus hijos en un asilo de huérfanos.
[2] Ver “Secret Societies and Subversive Movements”, el clásico de Nesta Webster.
[3] ¿Le suena, lector?  Estudie la actuación de los “economistas-bisagra” que manejan los resortes del poder gubernamental en el Uruguay y su política de “crecimiento macro” a costa del “pueblo micro”, impulsando así a la gente a votar, como reacción, al marxismo.
[4] En el Uruguay, por ejemplo, cada reforma constitucional nos trae más y más “derechos y garantías” palabreros y el pueblo cada vez vive peor.
[5] Según Discovery Channel, los ingleses les regalaban frazadas contaminadas de viruela, siendo éste el primer ejemplo de guerra bacteriológica en la historia.
[6] Impuso a sangre y el fuego un régimen ateo al pueblo turco, 99% religioso.
[7] No es ficción. El Partido del Aborto (alias Frente Amplio) “despenalizó” el infanticidio bajo el nombre de “Ley de SALUD (¡!) Reproductiva”.  En el manicomio institucionalizado, los infanticidas merecen una condecoración como Hipócrates, Carrel, Fleming o Morquio, pues matan niños para fomentar la salud pública (de los sobrevivientes).
 

viernes, 22 de febrero de 2013

La incuria criminal de los poderosos

La Historia es la maestra del hombre, y la tragedia que vivió España asaltada por el comunismo  en 1936 es pródiga en semejanzas con lo que sucede en el Uruguay de hoy, en que la Subversión encaramada en el Poder hace la guerra a la soberanía política y económica del país, a la justicia social y a la moral pública  -exactamente como en la España de entonces.  Me limitaré a destacar tan sólo una de esas semejanzas: la cuasidelictiva apatía de quienes teniendo la mayor obligación de reaccionar, por ser los que disponen de medios materiales para financiar, si quieren, periódicos y programas radiales o televisivos que ilustren al pueblo en lugar de idiotizarlo, optan por el silencio cómplice y/o financian a los enemigos del país con los dineros que “economizan” pagando sueldos de miseria a sus trabajadores.
 Con un simple cambio de referencias geográficas,  las siguientes citas de un mártir nacional-sindicalista de la cruzada española, Onésimo Redondo, son 100% pertinentes para nuestro escenario. Leamos con detenimiento:
“Hay más de cien millonarios en Valladolid. Entre todos no son capaces de crear -no digamos ‘sostener’, porque no haría falta-- un diario que informe al público con honradez y le oriente con patriotismo.
“¿Qué puede esperar la nación de esa burguesía?
“Para salvarse, es necesario destruirla.”
“Luchar hoy para salvar a España, es luchar por su independencia.
“Los ricos deben ir delante en esta guerra patriótica. El sistema del porvenir será fatalmente obrerista y de justicia social.
“O comunismo antinacional y sanguinario o sindicalismo nacional y cristiano.
“Elija a tiempo la burguesía de qué lado le conviene caer”.
“Capitalistas: El dinero que os sobra y otros necesitan para pan, o para nutrir sus entendimientos, en verdad no es vuestro. El que os lo pida, lo demanda en justicia. Entregadlo, antes de que os lo quiten.” 
Hemos asistido demasiado tiempo, en Uruguay, a la destrucción organizada de las esencias de la patria, y ¿cuál ha sido la “reacción” de esos estratos sociales adinerados que fustiga Onésimo Redondo?  Por supuesto culpar al pobre pueblo por haber “perdido valores”, como si no fueran ellos, los poderosos, los primeros “desvalorizados”. Y es que el pez --el país-- se pudre por la cabeza.   O chillar contra las formas más radicales de marxismo, como si el radicalismo no fuera el común denominador de todas las vertientes y facciones de ese sistema ideológico, que sólo se diferencian unos de otros por la velocidad con que aplican su programa antihumano.  O gemir contra los sindicatos como institución  --¡ah, cómo odian eso que llaman “corporativismo”, como si las corporaciones, orientadas hacia el bien común por un Estado nacional, no fueran un sistema infinitamente mejor que el partidismo agudo!--  en lugar de denunciar, como es debido, a la cúpula sindical comunista.  Y jamás  --jamás-- buscan esos plutócratas suprimir con la Justicia Social el pretexto o la incompleta justificación de los tontos embaucados por una propaganda marxista que ninguno de los medios de prensa al servicio de esas patronales, cámaras, bolsas, consorcios, uniones empresariales, cofradías de exportadores/importadores y demás sacras “instituciones pilares de la democracia” refuta ni combate.
Ni esa casta plutocrática ni sus funcionarios rentados los políticos profesionales, aspiran a otra cosa que a un triunfo electoral que “contenga” un tiempito más a los sectores más vociferantes del progresismo y --¡sobre todo!-- que resguarde sus injustos privilegios. Contención que comicio tras comicio se va haciendo más difícil para los partidos otrora tradicionales, y que como es matemáticamente previsible será cada vez más ilusoria. Incluso porque en los antros de poder extraparlamentario, en el sigilo y el secreto, está ya pactado que la izquierda triunfe sin resistencia.
Y eso que esa izquierda y sus personeros hoy gobernantes no dejaban margen a ningún error, coartada ni pretexto en la mente de los grandes banqueros,  terratenientes, exportadores, personeros del CFR, sicarios Bilderberger, depredadores y contaminadores “a cielo abierto” y demás parroquianos del Quincho de Varela, porque esas luminarias de la democracia progresista que ellos ayudaron a llegar al poder, habían asesinado por la espalda, por encargo de potencias foráneas, a los mejores hombres de nuestra nación. Y porque trepados al gobierno gracias a esa misma cobardía cómplice de quienes --políticos y empresarios rapaces-- pudieron y debieron haberlo impedido, los progresistas no dieron el más leve indicio de haberse “recuperado para la democracia”, pues inmediatamente sumieron a nuestra sociedad en un nuevo y más aleve baño de  sangre: el infanticidio impune que ya en el primer mes de funcionamiento mató a 200 compatriotas.
Por eso hemos perdido la paciencia, y nos negamos a reencontrarla. La suerte del país está echada:  O régimen liberticida y antisocial legalizado, o el Pueblo que Anda y Arde en la Calle y presiente las pisadas de un peligro mortal.  La situación no da para falsas modestias.  La linterna de Diógenes por fin ha culminado su trabajosa búsqueda, y ese pueblo nuestro, el que aún trabaja, el condenado injustamente a soportar en breve la “dictadura del proletariado”, no tiene otra alternativa que la que le ofrece nuestro movimiento político --el BLOQUE CÍVICO UNIDAD NACIONALISTA.
El saber tradicional de nuestros paisanos dice que casi todos los animales rascan para dentro, y en la Zoopolítica de nuestros días la regla se cumple. Rechacemos con repugnancia a esos individuos y sus festines.  Lo nuestro es diferente y superior. Lo nuestro --lo que hemos atestiguado en toda nuestra existencia-- es la escuela de Artigas, de Francisco de los Santos, la lealtad de Ansina, el ejemplo de educadores como Alicia Goyena, que amaban y no corrompían a los alumnos; el sacrificio de los que ofrendaron su vida para defender a la Patria de la agresión marxista.
Elija a tiempo la burguesía de qué lado le conviene caer.

Coronel LUIS MARÍA AGOSTO BESSONART
Bloque Cívico UNIDAD NACIONALISTA
Documéntese y opine en nuestro blog: luisagostob.blogspot.com/
Para conocer la trayectoria del firmante, lea Milicos y Tupas, de Leonardo Haberkorn, ya en su 7ª. edición.
ONESIMO REDONDO. NACIÓ EN QUINTANILLA DE ARRIBA, VALLADOLID, EN FEBRERO DE 1905.  ASESINADO POR EL COMUNISMO EN LA COMARCA DE ALTO DEL LEON DURANTE LA CRUZADA ESPAÑOLA, DEJANDO UN EJEMPLO IMPERECEDERO DE VALOR PERSONAL AUNADO A UNA LÚCIDA DOCTRINA.

martes, 29 de enero de 2013

Mujica anuncia en Chile, el derrumbe del comunismo que él mismo profesa

foto
Richard Grasso, director de la Bolsa de Valores de Nueva York, visita en la selva colombiana
a G. Reyes, "comandante" de las FARC marxista-lenininistas.  



El ex convicto presidente del Uruguay acaba de proclamar que el comunismo desaparecerá en América. Así se desprende claramente de su discurso, en que festejó la ausencia de Estados Unidos en el cónclave que bajo la batuta de Raúl Castro intenta resucitar la OLAS y otras asociaciones para delinquir de un sangriento pasado.  

Tiene razón Mujica:  el comunismo morirá sin la asistencia paternal y patrocinante de los circuitos plutocráticos enquistados en Estados Unidos que crearon el comunismo, lo financiaron con el dinero robado a los contribuyentes yanquis, lo sacaron del CTI en 1943, le obsequiaron los secretos nucleares que le permitirán arrasar ciudades norteamericanas, le concedieron la jefatura de las “fuerzas de paz” de la ONU, lo prestigiaron injustificadamente haciéndole sucesivas “guerras para no ganar” enviando deliberadamente a la muerte a la flor de la juventud estadounidense y trajeron y mantienen en Iberoamérica el carcinoma castrista, cuya génesis documentó fehacientemente el embajador norteamericano en La Habana Earl Smith en una obra de fácil acceso en internet para quienes no deseen vivir de ficciones (“El Cuarto Piso”).

A esa plutocracia apátrida y a sus operadores locales --a Graiver, banquero de los Montoneros, a Feldman, a los tiernos hermanos Schoklender, a asalariados de la City de Londres como Carlos Quijano, a latifundistas / sucursaleros de ATT como Seregni, a Richard Grasso, mecenas de la narcoguerrilla de las FARC -- a personajes como esos, y no a imaginarias reivindicaciones obreras, tienen que “agradecerles” nuestros pueblos las convulsiones y crímenes sembrados por el bolchevismo en suelo americano. 

Atribuyendo una incurable ignorancia a un pueblo al que desprecia, Mujica, agente de una ideología internacionalista, intentó posar en Chile de “nacionalista”. Quizá es la parte más repugnante de este afrentoso episodio, para una Hispanoamérica que supo engendrar nacionalistas genuinos, como Rubén Darío que reivindicó a una América “que aun reza a Jesucristo, que aún habla en español”, como Rodó, como José Vasconcelos, Felipe Ferreiro, Virgilio Filippo, José Ignacio Rucci, Jordán Genta…

Pero examinemos objetivamente la naturaleza de ese Comunismo. Será nuestro humilde aporte a la urgente obra de Erradicación del Analfabetismo Político de las clases dirigentes de nuestro país, que reclamamos como Objetivo de Desarrollo del Milenio.


(Polémica entre un Nacionalista y un ciudadano educado por la TV)


¿QUÉ ES EL COMUNISMO?
Es el sistema inventado por los apátridas Marx y Engels para dominar el mundo.

PERO SEGÚN M&E, EL COMUNISMO ES UN “SOCIALISMO CIENTÍFICO”: NO UN PLAN REVOLUCIONARIO, SINO EL ENUNCIADO OBJETIVO DE LEYES SOCIOLÓGICAS
RÉPLICA:
Por definición, el saber científico es coherente y no contradictorio.  Por definición dada por sus autores, la teoría comunista es la contradicción permanente.  Luego, no es una ciencia.
Pero además, Marx confiesa abiertamente: “No se trata de explicar el mundo, sino de cambiarlo. Como es obvio, el objeto de una Ciencia –como lo es la Sociología-- es describir la realidad tal cual es; cambiarla es el oficio del político, el moralista o el revolucionario, que no es honesto si define su programa como un proceso que se cumplirá inexorablemente, como se cumplen las leyes naturales. 
Marx incluso advirtió a sus secuaces: “Yo no soy marxista” (es decir: bienvenido el que invente algo más eficaz que yo para demoler la Civilización). Ningún científico fabrica “leyes” sin importarle que no reflejen el orden de la Naturaleza, ni se jacta de que esas “leyes” respondan a su conveniencia, en lugar de ser el espejo de la realidad.
También es revelador que el marxismo insista en la necesidad de crear un “Hombre Nuevo”.  Con seres “vulgares” como los que hoy habitan el planeta, las “leyes” marxistas no se cumplen.

¿CÓMO SERÍA ESE HOMBRE NUEVO?
1)         Como para el marxismo todo lo que existe, incluido el ser humano, es materia, su Hombre Nuevo es un ser carente de espiritualidad, de razón y hasta privado del disfrute de bienes económicos.  De ello surge que el “hombre viejo”, dotado de espíritu, inteligencia, propiedad, debe ser liberado de esos “inconvenientes”. El comunismo quiere convertirnos en algo peor que bestias: en cosas.
2)         El Hombre Nuevo no existe en cuanto individuo: su única dimensión “real” (marxista) es la del rebaño, por lo cual –“científicamente” hablando-- carece de derechos individuales.
3)         No es libre ni responsable.  No es superior a una piedra librada a su peso en el vacío, que simplemente cae, sin que a nadie se le ocurra que ella, la piedra, “opta” por caer o no caer, o que puede elegir libremente su trayectoria, en lugar de precipitarse directamente a tierra.
3) Y por no ser libre, el Hombre Nuevo no se rige por normas morales (ni por supuesto puede exigir a los demás “hombres nuevos” que lo traten moralmente).
4)  La ausencia de límites internos (espiritualidad, moralidad) sólo puede subsanarse mediante la fuerza bruta. Todo Estado comunista es necesariamente tiránico.
TODO ESTO ME PARECE UNA GROSERA SIMPLIFICACIÓN DEL PENSAMIENTO DE MARX Y ENGELS
Simplemente lea los escritos de ambos personajes.

PERO ESE “HOMBRE NUEVO” ES IMAGINARIO.  NO EXISTE NI ES POSIBLE CREARLO.  POR LO TANTO EL MARXISMO ES UN INOFENSIVO DESATINO, UNA UTOPÍA SIN CONSECUENCIAS, UNA CURIOSIDAD LITERARIA...
...que según confesión explícita de sus autores ha costado a la Humanidad cien millones de cadáveres.
Por supuesto que el hombre real ni siquiera por la violencia puede ser transformado en ese “hombre nuevo”, pero es posible matarlo en el intento.  Los siguientes son casos concretos en que se ha tratado de llevar la práctica esa “curiosidad literaria”:
§  Bajo la dirección de Nikita Salomón Jrushov Pearlmutter, el comunismo soviético “colectivizó” (confiscó)  la propiedad rural en Ucrania en los años treinta.[i] Para ello bloqueó con tropas el acceso a los graneros y mató de hambre a los kulaks (campesinos) que se negaban a entregar sus tierras.  Este genocidio (10 millones de seres humanos; quizá más) se reflejó en los censos oficiales de la URSS.
§  En 1975, el Khmer Rouge (partido comunista de Camboya) decidió crear una “economía agraria”. Para ello hizo evacuar a punta de bayoneta todas las ciudades del país, dejando a la intemperie sin alimentos a hombres, mujeres y niños (hasta los enfermos de los hospitales); aplanó los cementerios para suprimir los lazos espirituales de familia, y hasta prohibió el uso de lápices, declarándolos “instrumentos de comunicación de las clases dominantes”.  Un millón de victimas.
§  En China, la “Gran Revolución Cultural Proletaria” se empeñó en eliminar violentamente todas las tradiciones nacionales y populares. Durante una década (1966-1976) mantuvo al país en estado de coma, destruyendo las obras intelectuales y artísticas de un pasado milenario.
§  Otro maoísta, el dictador comunista de Albania, Enver Hodja, decretó el cambio obligatorio de nombre de toda la población, para suprimir los nombres cristianos.  Y en Rumania, la ultracorrupta dictadura comunista de Ceausescu y Sra. mandó demoler 40.000 aldeas, para “industrializar el país” suprimiendo las tradiciones populares.
§  En España, bajo la dominacion roja (1936-39), miles de niños fueron arrancados a sus familias y enviados a Rusia para “reeducarlos”.  Para agilizar la creación del “Hombre Nuevo”, el régimen, dirigido por el embajador soviético en Madrid, Rosenberg, asesinó a 11 obispos y 10.000 sacerdotes y monjas (“Hemos resuelto el problema religioso en España no dejando en pie ni un solo templo”, proclamó el líder comunista Negrín).  Entre miles de víctimas civiles, fueron fusiladas las dos hijas adolescentes del Vicecónsul uruguayo en Madrid [ii] por dar alimentos a unas religiosas que escapaban del terror comunista.[iii]
§  En 1939, cumpliendo la “ley científica” marxista de que el hombre sólo piensa y obra según sus intereses de su clase, los soviéticos asesinaron en Katyn a 14.000 oficiales del Ejército Polaco por considerarlos --“científicamente” irrecuperables.  El crimen fue documentado por una comisión de países neutrales presidida por la Cruz Roja. 
§  Vista la ineficacia de los campos de concentración para convertir al comunismo a los internados, los soviéticos inventaron un instrumento más eficaz: los “sanatorios” psiquiátricos, en que mediante drogas psicotrópicas se desintegraba mentalmente a los disidentes. Esa “terapia” fue confesada por los líderes soviéticos en el XX Congreso del P.C. de la URSS, cuando por oportunismo tomaron distancia de su ex-amado líder José David Djugashvili (a) Stalin (a quien querían presentar como extremista).
§  Y en cuanto a la supresión de la individualidad, la moral y la vida privada, conforme al magisterio de Lenin (“La moral no existe: es un subproducto de la lucha de clases. Es moral lo que sirve la causa del proletariado”), valgan unos pocos ejemplos:
-- La dictadura comunista de Bela Kuhn, en Hungría (1918) decretó la colectivización de los cuartos de baño de los domicilios privados!   Otro monstruo, Szamuelly, jefe de policía del mismo régimen, se regodeaba: “A los detenidos no les pregunto si han atentado contra el poder soviético– Lo que les pregunto es la profesión de su padre y de su madre: a qué clase social pertenecen”.
-- En los años setenta, la justicia uruguaya comprobó que en el Departamento de Treinta y Tres la subversión reclutaba adeptos mediante un estudiado plan de libertinaje sexual.
-- El “profeta menor” del comunismo, Federico Engels, escribió Orígenes de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado, uno de los libros más repugnantes que ha producido la mente humana [iv], para denigrar con fétidas teorías “científicas” esas tres instituciones clave para una vida civilizada.  
-- En 1999 una diputada comunista italiana exigió la derogación de la prima por hogar constituido que se paga a los trabajadores, calificándola de “instigación al matrimonio”.
-- En estos mismos días, el Partido del Aborto (también conocido como Encuentro Progresista/Frente Amplio) libra una encarnizada batalla para legalizar el asesinato de niños, directamente y a través de técnicas eugenésicas de “reproducción asistida”.  Los que sobrevivan serán los “hombres nuevos” del Uruguay marxista.                                                                                             

SEGURAMENTE ESOS EJEMPLOS SON FALSOS O EXAGERADOS
RÉPLICA:  No se deje ganar por el ocio: documéntese y después discuta. Todo el material que aportamos viene de fuentes asequibles y públicas.

PERO EL COMUNISMO NO ES EL ÚNICO SISTEMA QUE HA COMETIDO EXCESOS
RÉPLICA:  El comunismo no ha cometido excesos.  Sus crímenes son la fiel expresión de su ideología. Trata al hombre tal como lo describe.

PERO ¿QUÉ DICE EL COMUNISMO DE SÍ MISMO?  HAY QUE ESCUCHAR LAS DOS CAMPANAS
Muy justo; a los Nacionalistas rara vez nos reconocen ese derecho.  Las siguientes son las principales ideas comunistas, sin quitar ni agregar una coma:
(1) DIALÉCTICA
El comunismo no admite nada permanente.  Todo lo que existe merece perecer”; “la putrefacción es el laboratorio de la vida” son dos conocidas enseñanzas de Lenin. 
Para cubrir todos los flancos, el comunismo –igual que el liberalismo—sostiene que la realidad, si existiera, no interesa: “No se trata de conocer la realidad, sino de cambiarla”, es el estandarte de Marx.
A pesar de su vesanía, este rechazo de todo principio estable es lo que da al comunismo su potencial revolucionario.  El comunismo puede --sin dejar de ser comunismo, es decir sin abandonar su programa—adoptar en cada momento la postura que más le conviene, forjar las alianzas más insólitas (para lo cual no lo detiene ninguna barrera moral) [v]. 
Ejemplos:
-- El amor a la Patria, para los comunistas, es una despreciable “alienación”.[vi]  Pero viendo a la poblacion soviética poco entusiasta en morir por el materialismo dialéctico y los koljozes, Stalin proclamó la lucha contra Alemania (1941-45) como “Gran Guerra Patria”[vii], abrió al culto las iglesias antes convertidas en establos o museos antirreligiosos, disolvió la “Sociedad de los Sin-Dios” y desempolvó las banderas de la Santa Rusia de los zares.  (Obviamente, el fin de la guerra dio paso a una nueva persecución religiosa).
-- El comunismo se proclama democrático y por lo tanto rechaza todas las dictaduras y cuartelazos. Pero su flexibilidad dialéctica le ha permitido, sin abandonar sus fines revolucionarios, apoyar:
·                     Al Sargento Batista (en cuyo gabinete tuvo ministros),
·                     Al Generalísimo Rafael Leonidas Trujillo.
·                     Al Mariscal Pétain hasta 1941 (la “resistencia” de los maquis recién comenzó cuando la URSS fue invadida por Alemania).
·                     A Chiang kai-shek (“héroe de la independencia” contra Japón; “tirano corrupto” contra Mao).
·                     Al sha Reza Pahlevi de Irán.
·                     Al “golpista” Chávez de Venezuela.
·                     Al “golpista” Velazco Alvarado, de Perú, cliente favorito de las fábricas de armas soviéticas.
·                     A la “dictadura de los coroneles” en Grecia.
·                     En el Uruguay:
·                     En 1942 a la “dictadura buena” del Gral. Baldomir, aliado de la legendaria senadora comunista Julia Arévalo.
·                     Desde 1971, al General Seregni, conocido represor de sindicalistas bancarios y agitadores de la FEUU.
·                     En febrero de 1973, al movimiento cívico-militar uruguayo, al que recién empezó a “combatir” en junio, visto que no podía manejarlo. 
·                     Fiel a su “anticolonialismo” apoyó la reconquista de las Malvinas, hasta que le pareció más redituable la derrota argentina y la destrucción de sus fuerzas armadas, pues como enseñaba Lenin –que pactó con el militarismo prusiano en 1917[viii]— el ideal del comunista es que “su” país sea vencido militarmente, pues el caos de la derrota crea condiciones prerrevolucionarias. 
-- El comunismo es enemigo del “imperialismo yanki”.  Pero Marx y Engels, en artículos firmados publicados en la prensa europea, alentaron al ejército norteamericano a conquistar México y avanzar por la costa del Pacífico.[ix]
-- Y la religión es “el opio del pueblo”... en tanto y cuanto no convenga proclamar a Cristo “el primer comunista”. 
(2) MATERIALISMO
El comunismo admite como única realidad: la materia. (Naturalmente, esto contradice la negación dialéctica de toda realidad: tampoco debería admitir la realidad de la materia. (Por esta incongruencia, quejarse al Comité de Base o al CCZ más próximo)
En el pensamiento de Marx, la materia, por su unicidad, eternidad y por ser generadora de cuanto existe, asume  el carácter de divinidad.  El marxismo es -sin ironía de nuestra parte- una religión no confesa.  [x]
El dios-materia engendra todo lo existente sacándolo de sí (no de la nada, por acto creador, lo que creeremos o no según la fe, pero que no es ilógico), sin perder lo que da. Asombrosa docilidad mental de los adeptos a esta ideología, que por lo visto creen que al pagar una deuda de $100 conservan los $100.
(3) EVOLUCIONISMO
Como un buen marxista tiene que admitir que el hombre –por ejemplo Marx—aun siendo materia, algo tendrá de superior a, digamos, un adoquín o una cucaracha, el marxismo pide auxilio al evolucionismo darwiniano: la materia, por evolución, alcanza formas superiores.  Menos sinceros que Darwin, los marxistas no aclaran que la evolución no es una teoría científica.  La evolución explica que si le dan “todo el tiempo del mundo”, una amiba puede transformarse en Pavarotti, Napoleón, Shakespeare o Miss Universo. (Lo notable es que está probado que “todo el tiempo del mundo” no alcanzaría para hacer surgir por evolución el más sencillo órgano de un insecto, pero como vimos, “no se trata de explicar el mundo, sino de cambiarlo”).
(4) PROGRESISMO
Otro de los dogmas de la fe marxista.  La evolución tiene que ser progresiva, o la teoría se desploma.  Porque si de transformaciones se trata, es más verosímil la regresión que el avance. En lo social y moral sobran ejemplos: observando el estado de la sociedad del  Primer Mundo, es más fácil creer que el hombre se está transformando en cerdo que el cerdo en hombre.  Y en el plano científico, Castellani observa que la Medicina, por ejemplo sólo ha logrado sustituir las enfermedades contagiosas (y escribía antes del SIDA) por las degenerativas, con saldo cero.[xi] [xii]
(5) HUMANISMO
El marxismo es un humanismo al mismo título que el liberalismo, es decir la exaltación de un hombre definido según falsas premisas.  Es el humanismo de un “hombre” al que ha sido amputada la fe, la razón y hasta el disfrute de los bienes económicos.  Lo poco que sobra, es el “humanismo” marxista.
Este tipo de engaños son habituales en el marxismo, que por ejemplo:
·                     Se proclama “pacifista” porque define la paz como ausencia de resistencia al comunismo;
·                     Proclama la supresión del Estado, pero refiriéndose al Estado burgués. Llegado al poder, lleva al Estado a su máxima potencia.
·                     Es “anti-imperialista” contra los imperios que estorben sus planes en lugar de financiarlos.
·                     Proclama la “dictadura del proletariado”, pero a los proletarios más les vale no intentar ejercer el poder: de eso se encarga su “vanguardia”: el Partido Comunista.
·                     Es “progresista” en el entendido de que el progreso es el avance hacia el régimen sovietico.
·                     Rechaza el terrorismo... individual (Lenin).  El terror en masa se llama ingeniería social.
El hombre común, que no admite este tipo de embustes en sus relaciones de vecindad, comercio o familia –y a veces golpea al que pretende “venderle obeliscos”--, en el plano ideológico sucumbe a una descarada propaganda que describe estas mentiras con el altisonante título de “dialéctica”, y con su dinero (IVA, impuesto a los sueldos...) paga sin chistar a los profesores que embotan la mente de sus hijos con semejantes sandeces.

(6) COLECTIVISMO
El hombre –según Marx— no existe fuera de la clase social de la que proviene, la cual determina obligatoriamente su pensamiento y su conducta. 
La dialéctica –nombre distinguido de la incoherencia-- es un complemento indispensable de la teoría de las clases, ya que ninguno de los creadores y financistas del comunismo han pertenecido a la “clase obrera”, como manda su ideología.
Ejemplos:
·                     Engels amasó una fortuna explotando a los trabajadores de sus hilanderías, apropiándose de la “plusvalía” para financiar la obra de su socio Marx, que nunca trabajó y conocía las penurias de los obreros por referencia
·                      Léon Blum (alias Karfukelstein), Indalecio Prieto y Salvador Allende Gossens, líderes de los frentes populares de Francia, España y Chile, respectivamente, figuraban entre los hombres más ricos de sus países.
·                     Cyrus Eaton y Armand Hammer, multimillonarios comunistas “yankis”, el primero amigo personal de Lenin.
·                     Graiver, banquero privado de la guerrilla marxista argentina de los años 70. 
·                     Jacobo Schiff, Presidente de la banca Kuhn, Loeb & Co.:  financió la Revolución Soviética de 1918. En 1928 se jactó de su hazaña en el homenaje que se le tributó en Nueva York al cumplirse el 10° aniversario de esa revolución de los “trabajadores”. 
·                     Trotzky (alias Bronstein): Como en las dinastías más linajudas, el flujo de dólares para la revolución “rusa” comenzó cuando este “genial creador del Ejército Rojo” y asesino en masa de obreros y campesinos se casó con la hija del banquero Jivotovsky, sellándose con esa “boda real” la suerte del pobre pueblo ruso.
·                     Toda esta realidad la condensó graciosamente un comunista arrepentido, Whittaker Chambers: “En EE.UU., los obreros son socialistas, la clase media es fascista, y los millonarios son comunistas”.[xiii]
(7) DETERMINISMO
Es consecuencia del materialismo. El hombre no es libre. Por lo tanto el Estado reprime una conducta no porque sea “buena” o “mala”, sino porque es “antisocial”.[xiv]
(8) CLASES SOCIALES.  LUCHA DE CLASES
La división de la humanidad en clases –inventa Marx-- comienza cuando algunos individuos se “apropian” de parte del resultado económico de la producción (“plusvalía”), en lugar de darlo enteramente a quienes han puesto su trabajo manual en producirlo. Ese robo enriquece a quienes lo perpetran, y sume en una creciente miseria a las victimas.
Esta teoría se basa en la falsa premisa de que el valor de un bien se mide, sin faltar ni sobrar un centavo, por la cantidad de trabajo puesto en su producción, y que todo trabajo humano es trabajo humano igual. 
El comunismo niega así otros aportes al valor de un producto: el del inventor (que puede representar casi todo el valor del producto), el espíritu de empresa del fabricante, la pericia del obrero, el talento del profesional,  la sabiduría del buen gobernante, y hasta el orden legal general y la eficacia de la defensa nacional para que la producción pueda realizarse. [xv]  La teoría marxista del valor sería imbécil si no fuera un astuto señuelo para convencer a los trabajadores de que, se les pague poco o mucho, están siendo despojados y su único camino es rebelarse bajo la guía del P.C.
(9) REVOLUCIÓN
·         Si la economía capitalista se basa en el robo, como “científicamente” “demuestra” Marx plagiando a David Ricardo y a Rousseau;
·         Si ese robo lleva al trabajador a una situación en que “no tiene nada que perder más que sus cadenas”;
·         Si esa situación se puede rectificar sin mayor esfuerzo para las víctimas, porque los explotadores son cada vez más ricos pero menos numerosos, y los trabajadores cada vez más pobres pero más numerosos;
·         Y si la revolución llevará a una “sociedad sin explotados ni explotadores”, una jauja que dará “a cada cual según su necesidad” y sólo le exigirá “según su capacidad”, sin Estado ni gendarmes ni cárceles, porque el Hombre Nuevo no precisará delinquir ni habrá por qué reprimirlo, según el paraíso prometido por Marx...
...Basta lograr, como dice Marx en lenguaje esotérico semejante al argot del hampa, que el proletariado deje de ser una “clase en sí” y se transforme en una “clase para sí”, es decir que se haga conciente de que le conviene alzarse en armas contra los “capitalistas” y sus agentes (Policía, jueces, Fuerzas Armadas, según Lenin).  Esta labor de exasperación y engaño la cumple el P.C., “vanguardia del proletariado” (en la que los proletarios brillan por su ausencia).
La credulidad humana, la desesperación que el liberalismo provoca ex profeso en las masas expoliadas, y una millonaria propaganda (que los “proletarios”, justamente porque son proletarios, no pueden financiar) lleva a aceptar tantas mentiras, hacen que el marxismo, aunque doctrinariamente despreciable, sea un programa revolucionario eficaz.  ES AHÍ, EN EL PLANO DE LA SUBVERSIÓN, QUE EL MARXISMO NO COMETE “ERRORES”, NO SOSTIENE ABSURDOS NI ES UTÓPICO. 
PENSÁNDOLO BIEN, EL MARXISMO ES, SÍ, UNA “CIENCIA”: LA CIENCIA DE LA INSURRECCIÓN.
La dialéctica, el materialismo, el evolucionismo, la supresión del Estado, la sociedad sin clases y demás piezas del repertorio marxista, cumplen una mera función INSTRUMENTAL de esa única razón de ser de la ideologia comunista:  lanzar a los trabajadores a la revolución contra su propio pueblo; hacerlos forjar las cadenas de su propia esclavitud.  “Marx no buscó el bienestar de la clase obrera. Buscando la revolución, encontró al proletariado”, admite el marxista Rosenberg.[xvi]
Esto tiene un corolario importante: el comunismo no sólo no procura mejorar la situación de los trabajadores, sino que combate todo intento de corregir constructivamente las injusticias sociales. La armonía social y la difusión de la propiedad privada en todas las clases sociales no es negocio.  Un caso elocuente es “Antidühring”, la obra que Engels escribió para combatir al economista y filósofo socialista Eugenio Carlos Dühring, que al promover la elevación económica y cultural del pueblo retrasaba el proceso de miserabilización y desempleo que es el caldo de cultivo de la revolución comunista.[xvii]
Esta labor antinacional y antipopular que realiza el comunismo es la explicación de ese aparente misterio: que los usureros internacionales, tan diestros en amasar fortunas, financien “tontamente” a quienes les anuncian abiertamente que los van a privar de sus caudales y hasta de la vida. EL COMUNISMO ES LA EXPROPIACIÓN DEL CAPITAL, PERO DEL CAPITAL NACIONAL, EN BENEFICIO DE LA USURA GLOBALIZADORA. ¡La realidad de nuestro país lo demuestra palpablemente! Por eso Oswald Spengler afirma que “no hay un solo movimiento socialista que no haya estado al servicio del capitalismo”.[xviii]
(10) “ALIENACIONES”
Para crear ese “ejército proletario” que acabará con la “explotacion capitalista”, el partido comunista tiene que suprimir las defensas espirituales e intelectuales que impiden al hombre normal embanderarse con la subversión. 
La “solución” de Marx es otro de sus “descubrimientos sociológicos”. Marx “descubre” ciertos factores que distraen al trabajador de sus “verdaderos” intereses (la lucha de clases). Los denomina alienaciones porque “alienan”, es decir apartan, separan, al explotado de lo que le conviene (llevar al poder al comunismo).
La madre de todas las alienaciones es la religión, a la que Marx dedica sus más virulentas diatribas. La religión es el “opio del pueblo”. Engaña al obrero con la ilusión de un paraíso inventado por los curas, agentes de los explotadores capitalistas, y retrasa el estallido de la revolución.  El individuo embaucado por los sacerdotes atribuye a un Dios imaginario las cualidades que él –el hombre- sí posee.
De la “alienación” religiosa derivan “alienaciones” secundarias, como la filosófica y la política. Filosofar es perder el tiempo. Marx desprecia sardónicamente esa disciplina que lleva a sus más altas cumbres a la mente humana, y por eso titula “Miseria de la Filosofía” el libro en que combate a Proudhon, (que en “Filosofía de la Miseria” se ocupaba de estudiar la situación de las clases populares para aliviar sus penurias). En cuanto a la Política, arte y ciencia del amor a la Patria, es otra actividad ridícula, puesto que la bandera (la Patria) no es más que un trapo que se agita para despertar las pasiones de los inconcientes, según enseña el marxista argentino Juan Justo [xix]   El único interés auténtico del proletario es el económico. “La panza es reina y el dinero es dios”, diría Discépolo.

EL COMUNISMO TAL VEZ SEA MALO, PERO NO TIENE PESO ELECTORAL.  LOS URUGUAYOS NO SON NI SERÁN COMUNISTAS
Tampoco lo eran los rusos en 1917 ni los alemanes en 1918 ni los polacos en 1939 ni los españoles en 1936 ni los cubanos en 1958, ni...
ADEMÁS EL COMUNISMO TIENE MUCHAS IDEAS PARECIDAS A LAS LIBERALES
Es evidente que la asombrosa colección de idioteces que es la ideología comunista sólo ha podido prosperar porque el liberalismo le ha abierto el camino.
ESO ES INSULTAR AL ADVERSARIO
En todo caso, sería un insulto auto-infligido.  Según Lenin, “la democracia liberal es el acceso más próximo a la dictadura del proletariado”.  Según Marx, “el comunismo procede dialécticamente del capitalismo”.
TODAS las semillas del comunismo están en el liberalismo, que demuele la sociedad:
§  Negando la existencia de la verdad, o el interés humano en conocerla y servirla.
§  Promoviendo una enseñanza atea, alias laica.
§  La propiedad privada como raíz de los males sociales (absoluta coincidencia Marx-Rousseau).
§  La familia esclaviza (absoluta coincidencia Engels-Rousseau).
§  La Patria es un accidente.  Nadie tiene deberes para con su nación.
§  El gobierno mundial garantizará la paz y la prosperidad.
§  La moral no existe. Es bueno lo que me causa placer.
§  El Estado es el instrumento de la clase dominante.
§  El hombre tiene derechos, pero no deberes.
§  El nacionalismo es un exclusivismo egoísta, peligroso para la paz.
§  Fuerzas Armadas “civilistas” y profesionalistas, sin formación política (sin razones para combatir).
§  Pluralismo para todos y para todo. Sólo los promotores del pluralismo ajeno tienen derecho a defender su identidad propia.
Un sistema liberal hace realidad el sueño de León Trotzky, que aconseja dar el asalto al poder cuando la sociedad esté adecuadamente descompuesta.  Entonces –enseña el “genial estratego”—“todo será tan fácil como dar un puñetazo a un paralítico”.
Si a este magnifico obsequio ideológico se agregan las no menos espléndidas y concretas transferencias bancarias que han recibido de la usura liberal todos los sistemas marxistas, podemos deducir sin dificultad a qué se debe el nacimiento, la persistencia y la supervivencia de una ideología que ofende la inteligencia humana.

PERO EN RESUMEN, LOS PARTIDOS COMUNISTAS NO SON AGRUPACIONES CÍVICAS, SINO MOVIMIENTOS REVOLUCIONARIOS, YA QUE SU PROGRAMA ES ABSOLUTAMENTE CONTRARIO A LOS INTERESES DEL PAÍS Y SU POBLACIÓN, Y LO QUE ES PEOR, ENVUELVEN EN AMBIGÜEDADES SU VERDADERO CONTENIDO, LOGRANDO ALIADOS MOMENTÁNEOS QUE OPORTUNAMENTE TAMBIÉN SERÁN VÍCTIMAS DEL COMUNISMO
Llegas tarde.  Ya los chinos inventaron la pólvora.
PERO EL COMUNISMO CAYÓ.  NO ES MÁS QUE UNA PÁGINA TRISTE DE LA HISTORIA.
RÉPLICA:  El comunismo no cayó: convergió transitoriamente con el liberalismo cuando atisbó una reacción interna, más o menos miope, pero reacción, en Occidente, que amenazaba privarlo de armas, tecnología y ayuda económica, sin los cuales no puede sobrevivir ni un año.[xx] Especialmente la “Guerra de las Galaxias” de Reagan hacía imposible el ataque nuclear soviético, programado desde los años cincuenta.
Sólo la imbecilización sistemática de los pueblos y la total censura de prensa que agobia al Occidente impide ver que una “ex” URSS dirigida por un Coronel de la KGB (Putin), un sistema genocida en que ningún jerarca, ningún torturador, ningún genocida fue llevado a juicio, tal vez no haya muerto.  Es más confortable alegrarse con la caída del Muro y las noticias sobre el inminente remate de la momia de Lenin en el remate londinense Sotheby, que pensar que el arsenal nuclear soviético está intacto y en manos de sus antiguos usuarios (hoy ejemplarmente democráticos).

LECTURAS RECOMENDADAS
1.             Genta, Jordán B. Manual de Guerra Revolucionaria.
2.             Daujat, Jean. Conozcamos el comunismo.  Ed. Nuevo Orden, Bs. Aires.
3.             Meinvielle, Julio. El Poder Destructivo de la Dialéctica Comunista y El Comunismo en la Revolución Anticristiana. Ed. Theoría, Bs. Aires.
4.             Allen, Gary. None Dare Call It Conspiracy. Bucaneer Press, EE.UU.
5.             Anthony Sutton Western Technology and Soviet Economic Development, Universidad de Stanford, 1968. El autor prueba que toda la base tecnológica y fabril de la industria militar soviética fue construida con ayuda económica o técnica de los Estados Unidos. Balas made in U.S.A. liquidaban soldados norteamericanos en Vietnam.




[i] El tema aparece en detalle en Harvest of Sorrow, por Robert Conquest. Ver también “El Costo Humano del Comunismo Soviético”, por el mismo autor.
[ii] Dolores y Consuelo Aguiar-Mella y Díaz.
[iii] Sobre el conflicto español: Histoire Sécrete de la Revolution Espagnole, L. de Poncins, 1936.
[iv] Walther Carbone Iglesias, “Profesión de Fe Nacionalista”, 2a. edición, Mvdeo., 1990.
[v] Los anticomunistas poco informados objetan la política privatizadora de la Intendencia de Montevideo como una “contradicción”, sin advertir que contradecirse es lo propio de la ideología marxista.
[vi] Al recibir el “Premio Lenin” y la ciudadanía soviética, el jefe del partido comunista italiano, Palmiro Togliatti, declaró: “como italiano me sentía como un miserable mandolinista”.
[vii] Así la define la Gran Enciclopedia Soviética.
[viii] Ver Boche and Bolshevik, por Nesta Webster, OMNI Publications, California, EE.UU.

[x] Los interesados en profundizar el tema encontrarán provechoso el estudio de Nesta Webster Secret Societies and Subversive Movements, Boswell Publishing Co., Ltd.,Londres, 1924.  El inmanentismo propio de este aspecto de la ideología marxista lo entronca con una larga cadena esotérica y ocultista, cuya exposición iría más allá de los límites de esta nota.
[xi] Observaba el científico compatriota Julio Vilar del Valle que en la enseñanza oficial casi no se menciona el principio de entropía, según el cual la energía del universo se va consumiendo, como la cuerda de un reloj, sin reponerse, lo que desmiente el mito del progreso necesario y confirma la proposición religiosa de que el mundo tuvo origen y tendrá fin.

[xiii] W. Chambers, “El Testigo”.

[xv] Todos esos protagonistas, en cuanto aportan un beneficio a la comunidad, merecen, sin vacilación, el nombre de trabajadores, que el uso común suele reservar exclusivamente al operario manual. Cf. Walther Carbone Iglesias, op. cit.
[xvi] Citado por Jean Ousset, “Marxismo-Leninismo”.
[xvii] El lector interesado en realizar “ejercicios prácticos” debería escuchar con espíritu crítico cualquier radioemisoras de izquierda de Montevideo. Los locutores no logran ocultar su regocijo frente a las penurias que le impone el liberalismo al pueblo uruguayo.
[xviii] “Años Decisivos”.
[xix] Citado por Jordán B. Genta, “Manual de Guerra Contrarrevolucionaria”.
[xx] Véase la obra de Sutton en las referencias bibliográficas de esta nota.